Tú, Señor, vienes con poder
Isaías y Juan Bautista coinciden
en la fuerza y en la seriedad de su mensaje,
y nos llaman a convertirnos, a volver a Ti,
a transformarnos, a conmocionarnos,
porque ya es inminente una realidad
que en gran parte ignoramos y nos supera,
que debería imponernos: tu Reino.
Ayúdanos a revisar nuestra ruta:
¿debemos cambiar de dirección, o afinarla?
¿No es muy pobre nuestra cosecha de frutos?
¿No es escaso el cultivo de la austeridad debida?
Nuestro pecado, inconsciente, inconfesable,
es el habernos acostumbrado a prescindir de Ti.
No nos permitas ser tan insensibles.
Devuélvenos, oh Dios,
el espíritu del santo bautismo,
de un cristianismo de hechos, y de fuego. |