El domingo 5 de abril, con repique de campanas electrónicas, pero campanas al fin y al cabo, la parroquia San Antonio María Claret convocaba, a las 12 del mediodía, al barrio de Balàfia con el fin de celebrar el domingo de Ramos, pórtico de la Semana Santa.
Grandes y pequeños, con palmas más o menos adornadas, o ramas de olivo y laurel, se congregaron en el patio de la iglesia para poder bendecir los ramos. El día primaveral invitaba a salir de casa y ayudó a que numerosos fieles participaran de la fiesta.
Los niños, acompañados de padres y abuelos, fueron los protagonistas. Aunque pequeños y no se den cuenta del significado, es una manera de ir introduciéndolos en la vida cristiana, lo cual se constató por el interés que sus familiares mostraban para que pudieran seguir la liturgia.
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| Aspecto general de la bendición de los ramos |
En el mismo patio tuvo lugar la ceremonia de bendición de los ramos, que los niños llenaban de color, vistosidad y movimiento. Una vez leído el evangelio y hecha la bendición de los ramos, la celebración continuó dentro del templo, que los numerosos fieles llenaban hasta los topes.
Los diversos símbolos que se utilizaron, los cantos adecuados, las plegarias y ofrendas adaptadas a la pasión de Cristo, el audiovisual, y la participación directa de los propios niños acompañados por las catequistas, ayudaron a seguir la Misa y a mantener la atención de los pequeños en una celebración que para ellos resulta larga y difícil de entender. |