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| lecturas de la misa |
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| San antonio marÍa claret, obispo yfundador |
| Primera lectura |
Is, 61, 1-6 |
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| El Espíritu del Señor me ha ungido, me ha enviado para dar la buena nueva a los que sufren y llevarles la alegría |
| Lectura del libro del profeta Isaías: |
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena nueva a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados; para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad; para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos; para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en vestido de fiesta, su abatimiento en cánticos.
Los llamarás Robles del Justo, plantados para la gloria del Señor. Reconstruirán viejas ruinas, levantarán los antiguos escombros; renovarán las ciudades en ruinas, los escombros de muchas generaciones. Se presentarán extranjeros a pastorear vuestros rebaños, y forasteros serán vuestros labradores y viñadores. Vosotros os llamaréis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros «Ministros de nuestro Dios». Comeréis la opulencia de los pueblos y tomaréis posesión de sus riquezas. |
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El Señor es mi pastor,nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes
tranquilas
y repara mis fuerzas.
Nada temo,
porque tú vas conmigo:
tu vara y tu
cayado me sosiegan.
Me guía por el sendero justo,
por el
honor de su nombre.
Aunque camine
por cañadas oscuras,
nada temo,
porque tú vas conmigo:
tu vara y tu
cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente
de mis enemigos;
me unges la cabeza
con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y
habitaré en la casa del Señor
por
años sin término.
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| Segunda lectura |
2Co 5, 14-20 |
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| En
nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con
Dios |
| Lectura de lasegundna carta de san
Pablo a los Corintios: |
Hermanos:
Nos apremia el amor de Cristo, al
considerar que, si uno murió por todos,
todos murieron. Cristo murió por
todos, para que los que viven ya no
vivan para sí, sino para el que murió
y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos
a nadie según la carne. Si alguna vez juzgamos a Cristo
según la carne, ahora ya no.
El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado,
lo nuevo ha comenzado.
Todo esto
viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió
consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al
mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a
nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es
como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En
nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con
Dios. |
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| La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al
dueño de la mies que mande obreros a su mies |
| Lectura del evangelio según san Lucas: |
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por
delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al
dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad
que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja,
ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando
entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay
gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el
obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un
pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos
que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios”.» |
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