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| lecturas de la misa |
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| domingo ii de navidad |
| Primera lectura |
Sr, 24, 1-12 |
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| La sabiduría habita en medio del pueblo elegido |
| Lectura dellibro del Eclesiástico: |
La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca
en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades.
En medio de su
pueblo será ensalzada y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá
alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.
Entonces el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada:
habita en Jacob, sea Israel tu heredad.
Desde el principio, antes de los siglos, me
creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión
me estableció; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi
poder. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. |
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Glorifica al Señor, Jerusalén,
Alaba a tu Dios,
Sión:
Que ha reforzado los cerrojos de tus
puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de
ti.
La Palabra se hizo carne
y acampó entre
nosotros.
Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con la
flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra,
y
su palabra corre veloz.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos
a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni
les dio a conocer sus mandatos.
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| Segunda lectura |
Ef 1, 3-18 |
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| Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo |
| Lectura dela carta del apóstol San Pablo
a los Efesios: |
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona
de Cristo con toda clase de bienes espirituales y
celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo, para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor. Él nos
ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en
su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por esto yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de
vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros,
recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor
Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación
para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis
cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que
da en herencia a los santos. |
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| La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros |
| Lectura del santo evangelio según san Juan: |
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la
Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de
la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la
Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
[Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimoio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.]
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo
vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo
no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos
la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de
Dios. Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado
su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de
verdad.
[Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: el
que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues
de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio
por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que estaba en el seno del Padre,
es quien lo ha dado a conocer.] |
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