Santiago se nos presenta con la calabaza, la concha y el vestido de peregrino.
Como peregrino anduvo detrás de Jesús desde que oyó su llamada. Y entró en el círculo de sus íntimos, con Juan y Pedro. Fue con ellos testigo de la resurrección de la hija de Jairo y de su transfiguración en el Tabor: vio a Moisés y Elías, uno a cada lado de Jesús. Y aspiró a ser como ellos: Maestro, déjanos sentarnos a tu derecha y a tu izquierda el día de tu triunfo....
Llegáis tarde, les dice Jesús. Mirad el calvario: a la derecha y a la izquierda de Jesús están....
Jesús no garantiza a Santiago y a Juan la derecha y la izquierda, pero compartirán el cáliz y el bautismo de la pasión.
Santiago amaba a Jesús y se sintió muy ofendido cuando los samaritanos le cerraron las puertas del pueblo. ¡Con qué ganas hubieran hecho caer sobre aquella gente un rayo que los fundiese! No sabían lo que hacían, pero se ganaron un apodo: Boanerges, hijos del trueno, rayos...
Santiago, con Juan y Pedro, fue testigo de la agonía de Jesús en Getsemaní...
Después de la resurrección de Jesús, sólo sabemos de Santiago que el rey Herodes lo mató a filo de espada...
Pero la leyenda lo trae hasta Ilerda. Santiago, peregrino, hollando caminos y predicando el evangelio, se clavó la espina de una zarza. Le dolía y gemía, pero no veía para sacarse la espina en lo oscuridad de la noche. Hasta que unos angelitos le oyeron y bajaron del cielo con unos fanalitos y le dieron luz. Se sacó la espina y continuó peregrinando.
* * *
La iglesia que peregrina en Lleida tiene más de una espina en el pie... No puede predicar el evangelio como quisiera. Afortunadamente todos los niños y niñas de Lleida le enseñan el camino: la iluminan con sus fanalitos.
Iglesia de Lleida, aprende de los niños
¡Satiago, romero y guía, conforta a nuestra Iglesia! |