1.- Es admirable la ambición de la madre y de sus hijos Santiago y Juan. Lo quieren acaparar todo: derecha e izquierda. La madre quiere lo que cree mejor para sus hijos. Para desear y pedir que no quede...
- Muy bien, les dice Jesús. Pero para ocupar estos puestos a mi lado, hay que beber una copa muy amarga. ¿Sois capaces?
Ya sé que lo sois. Pero llegáis tarde: la derecha y la izquierda ya están reservadas… ¿Sabéis a quién? Mirad quién está a mi lado en la cruz... cuando me condenan como JESÚS NAZARENO REY DE LOS JUDÍOS ... Ya lo veis: los favoritos en el Reino: son los crucificados, los marginados, los oprimidos, las víctimas de tantas injusticias… Estos se os han adelantado.
2 .- La ambición de la madre y los dos hermanos despierta la ira y la envidia de todos los demás. No hay derecho: adelantarse a los demás y menos usando la influencia de la madre. Esto es un chantaje emocional. En el fondo les sabe mal que alguien se adelante a ocupar el lugar al que todos aspiran.
3. Jesús les da una gran lección. Mirad qué hacen y con qué criterio los gobernantes y los amigos de los gobernantes: tiranizan, abusan, aplastan. Cuanta más gente tienen debajo, mayores y más importantes se creen. Vuestra política-dice Jesús- no puede ser ésta. ¿Queréis ser los mayores y los primeros? ¿Deseáis alcanzar la excelencia, como dicen ahora? Perfecto. Pero no por el camino de los malos gobernantes que vemos. El que quiera ser importante que se ponga al servicio de todos, el que quiera ser primero sea el siervo de todos. En toda sociedad ha de haber cargos y puestos de gobierno. Es muy humano y muy cristiano aspirar a ellos mientras sea para servir a la comunidad y no para servirse de ella.
Fijaos en los «castellers»: «L’enxaneta» cuanta más gente tiene debajo y cuanto más se encarama, más aplausos se lleva. Y sin embargo, cuando está en el suelo apenas mide tres palmos y casi no llega a la rodilla de los hombres robustos y fornidos que hacen piña aguantando todo el peso del «castell», sin que nadie haga caso de ellos. Su servicio es hacer que el «castell» suba...
Es lo que hizo Jesús: se pone al servicio de toda la humanidad, un servicio que supone dar la vida, darse a sí mismo. Recordad a Jesús lavando los pies a los discípulos en la última cena. Mirad el cuadro de Emaús que nos preside: Jesús partiendo y repartiendo el pan a los dos compañeros de viaje ...
Y es lo que hacéis vosotros, los padres que os desvivís para que vuestros hijos vivan y crezcan como ciudadanos y como cristianos. Y todos los que ejerciendo una función pública prestan un servicio a la comunidad, todos los que con alguna actividad ciudadana o caritativa hacen lo posible para que tenga una mejor calidad de vida. Esta es la vía para ser los primeros y los más importantes en el Reino de Jesús. |