La fiesta de la Dedicación de la catedral del Papa, que es la basílica de San Juan de Letrán, en Roma, nos anima a estrechar los vínculos con el que es Cabeza visible de la Iglesia. Esta celebración nos invita a reflexionar también sobre otros templos.
1.- El Templo de Jerusalén, centro del mundo para los israelitas, contenía el Sancta Sanctorum, el lugar santísimo o santuario, signo visible de la Presencia de Dios, separado del resto del edificio por una cortina que sólo podía atravesar el sumo sacerdote, una vez al año, en el día de la Expiación. En las grandes solemnidades acudía una multitud inmensa para adorar al Señor. Pero era tanto el jaleo que se armaba que era muy difícil crear un clima de oración. Entonces Jesús se hizo un látigo de cuerdas y echó del templo a los mercaderes que habían convertido la Casa del Padre en un mercado. Este gesto tan valiente le costó la vida.
2.- Destruido el templo de Jerusalén, Jesús Resucitado viene a ser el nuevo Santuario, el “lugar” donde puede congregarse todo el mundo. El templo ya no es un espacio edificado, sino la Comunidad de los que creen en Jesús. Cada domingo, Jesús se hace presente en la fracción del Pan y en la Comunión del Cáliz, como aquella noche a los dos de Emaús.
3.- San Pablo, constructor de nuevas comunidades cristianas, dice que él, como sabio arquitecto, les ponía el único fundamento posible y estable: Cristo. Todo edificio construido sin contar con él, se hunde. ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
4.- Esta nuestra iglesia parroquial es el espacio donde la comunidad cristiana de Balàfia se reúne para celebrar y alimentar su fe y expresarla con la solidaridad. Debemos cuidar este espacio y hacerlo hogar acogedor y abierto a todos, feligreses o no, autóctonos o forasteros. Es la casa de todos. (Entre paréntesis: ¿No sería bueno agradecer el trabajo de las buenas personas que lo mantienen limpio y digno? Mantienen limpia la Casa de oración, con amor, discreción y constancia...
5.- El Concilio dice que la familia cristiana es una iglesia doméstica: en ella está presente Jesús. Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos. Padres e hijos están reunidos en el Nombre de Jesús. Los padres son los primeros predicadores y celebrantes de la fe. Lo saben bien los padres que siguen con sus hijos la catequesis familiar.
6.- Hay un nivel personal: Jesús dijo: Si alguno me ama, guardará mi Palabra, mi Padre lo amará y pondremos en él nuestra morada... Cada cristiano es un sagrario de la Santísima Trinidad...
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Al leer el evangelio de hoy, más de uno se siente identificado con Jesús con el látigo en la mano y limpiando el templo de mercaderes. “Si yo tuviera una escoba...cuántas cosas barrería...
No está mal. Pero ¿y si empezase por barrer mi corazón y mi casa y mi parroquia? Vemos fácilmente la joroba ajena, pero nos cuesta ver la propia... Podremos barrer la casa ajena cuando como Jesús hayamos dado la vida por los demás... |