Català Castellano
comentario a las lecturas de la misa
domingo v de cuaresma (a)
Yo soy la resurrección y la vida

Hoy asistimos a un drama familiar semejante a nuestros dramas: la muerte se hace presente cuando todavía parece evitable. ¡Si estuviera aquí Jesús! Pero ha tenido que huir porque estaba amenazado de muerte. Volver ahora a Betania, supondría un grave riesgo... Se lo avisaremos y él verá: Tu amigo, está enfermo. Las hermanas Marta y Maria conocen a Jesús y lo aman. También Jesús ama tiernamente a Lázaro y a sus hermanas.

Jesús se toma un tiempo antes de decidirse. Sabe que resucitando a Lázaro, desencadenará el proceso que lo llevará a la cruz y a la manifestación de su filiación divina como el hijo del hombre.

Volvamos a Judea. Nuestro amigo Lázaro duerme y yo voy a despertarlo de su sueño. -Si duerme, ya se pondrá bien.

Lázaro duerme. Está dormido. Con Jesús la muerte es una situación de paso. La muerte es una dormición. Precisamente la palabra cementerio significa dormitorio: el lugar donde los difuntos duermen esperando la resurrección. Hoy hablamos de «tanatorio»: todo se acaba con la muerte. No hay esperanza. Cementerio o tanatorio. Las palabras no son neutras.

Tomás anima a sus compañeros a correr la misma suerte del Maestro. Vamos y con él muramos, si es preciso.

Ya estamos en Betania. Escuchemos el diálogo entre Marta y Jesús:

- Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero estoy convencida que Dios te dará todo el que le pidas. Sí, mi hermano resucitará en el último día.

Marta pertenece al grupo de los buenos israelitas que creían en la resurrección en el último día. Pero de momento, sólo siente en el alma la frialdad de la muerte y el vacío que deja un ser querido.

-No, Marta, le dice Jesús: el último día ya ha llegado. Yo soy la resurrección y la vida.

¿Lo crees?

Sí, Señor, yo creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que viene al mundo!

La profesión de fe de Marta es la misma que hizo de Pedro la piedra sobre la que Cristo fundamenta su comunidad de creyentes. Nuestra fe no se fundamenta sólo en la fe de Pedro, sino también en la fe de una mujer, Marta.

María, al saber que el Maestro ha venido y la llama, corre hacia Jesús y le repite lo mismo que Marta: Si hubieras estado aquí... Y Jesús rompió a llorar. ¡Cómo quería a Lázaro! Hombre, si tanto lo quería, por qué lo dejaba morir. Un comentario como los que se oyen en un velatorio.

Lázaro, a la voz potente de Jesús sale del sepulcro. Sale tal como entró: atado de pies y manos. Soltadlo... Dejadlo libre. Jesús, al salir del sepulcro, dejó allí la sábana y el sudario. Salió de él libre y liberador. Es una nueva manera de vivir en plenitud. Ésta es la resurrección en que creemos y esperamos.

Nuestra fe se apoya en la muerte y resurrección del Señor. Participamos en ella desde nuestro bautismo y esperamos. Si hemos compartido la muerte de Jesús, compartiremos también su resurrección. Entre tanto, con las prácticas cuaresmales, liberémonos de todas las ataduras que coartan nuestra libertad.

*****

Si el Espíritu que despertó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que despertó a Jesús de entre los muertos también dará vida a vuestro cuerpo mortal por la acción del Espíritu que vive en vosotros.

P. Jaume Sidera, cmf
jsidera@ono.com
 
Agenda
Direcciones y horarios
Servicio de acogida
 

Establecer como página de inicio Añadir a Favoritos Aviso legal
© Copyrigth - Parroquia Sant Antoni Maria Claret, de Lleida - 2008 (Elaborada por voluntarios de la Parroquia)