- ¿De qué hablabais por el camino mientras veníais?
- ¿Tú eres el único forastero?...
- ¿No lo sabes? ¿Que no lees la prensa ni ves la TV? Todo el mundo está al corriente. Sí, hombre, ha estallado la burbuja inmobiliaria y ha salpicado de miseria a medio mundo. Gente sin trabajo y sin esperanza. Y guerra, sí, guerra, con bombas muy eficaces fabricadas a cuatro pasos de nuestra casa. Y hambre, y miseria y… Pensábamos que la Iglesia –los obispos y curas, ¿sabes?- estarían a la altura de las circunstancias. Y no dicen nada. Y cuando dicen algo, todo el mundo se les echa encima como los pastores de Belén al ver al dimoni escuat, de los Pastorcillos. Ya ves, ¡qué panorama! Medio mundo que no sabe nada, otro medio que se declara agnóstico o descaradamente ateo, y los cristianos con más miedo que alma a la hora de confesar su fe en Jesús...
- Veo que tenéis muy poca fe. ¿No conocéis los libros de la Ley, de los profetas y de los salmos? ¡Con tantas ediciones y tan bellas como se hacen! Recordad la exhortación de san Pedro en su primer sermón: encuentra en los salmos argumentos para anunciar la resurrección de Jesús. Además: No decís nada nuevo. No hay ningún nacimiento sin dolores de parto de la madre. Ningún grano de trigo germina y espiga si primero no pasa unos meses bajo tierra. ¿Hay algo importante en la vida que no cueste sangre, sudor y lágrimas? ¿Cómo había de entrar el Cristo en la gloria? Asumiendo la condición humana y entrando de lleno en el juego y en el choque de libertades. No, la palabra de los hombres condenándolo a muerte y ejecutándolo, no es la última palabra…
- Oye Cleofás, ¿no te arde el corazón mientras nos habla este raro compañero de viaje? ¿No será Jesús? No pases de largo, no nos dejes, quédate con nosotros; atardece y el día ya decae.
Se les abrieron los ojos cuando vieron al pelegrino que les partía el pan. Lo reconocieron cuando lo partía y lo compartía. Él es el Pan de Vida.
Miremos el cuadro que preside nuestras celebraciones: Jesús hizo lo que nosotros repetimos en cada misa. Como Él partimos y repartimos el pan. Y en este gesto de Jesús y nuestro, nuestros hermanos reconocerán a Jesús presente y actuando en el Iglesia y en nuestra parroquia de Balàfia. |