Català Castellano
comentario a las lecturas de la misa
DÍA de naVIDAD

Es precioso el evangelio que acabamos de leer. A medianoche contemplábamos el misterio en acción, en un lenguaje directo y asequible, tan directo y asequible y tan rigurosamente real como el verso de Verdaguer:
Ses blanques manetes, petites com són, sent tan petites formaren el món...

Sólo un poeta y un místico lo puede decir mejor. Y sólo un poeta y un místico podía escribir el prólogo del evangelio de san Juan. Nos lleva de golpe al principio, antes de que el mundo existiera. El Génesis comienza así: Al principio... Y Dios dijo... Y fue. E iba poniendo orden en el caos primitivo: surge la tierra y el mar, y el sol y la luna y las estrellas, y la hierba verde y los árboles, y los animales... Y en la cumbre: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra. Macho y hembra los creó... Fue el sueño de Dios.

Al principio existía la Palabra, dice san Juan, el Verbo o la Palabra que es la expresión de lo que Dios es y la acción del Dios que crea. Hoy se trata de recrear, poner las cosas en su punto.

 

Es la imagen que veneramos en nuestra Parroquia de san Anton M. Claret

El Verbo se dirigía al Padre en lenguaje amoroso y fecundo, en un silencio eterno. Contaban las estrellas y llamaban por su nombre y apellido a los hombres y las mujeres que irían existiendo. No habría ninguna que existiera porque sí, por casualidad. Creó un mundo para ellos, un mundo donde hervía la vida y la luz, expresión y lenguaje: Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura y yéndolos mirando, con sola su figura vestidos los dejos de hermosura.

Pero buena parte de los hombres no lo entendió. Y convirtió en dioses las cosas y los astros y a muchas personas, incluso a las fuerzas del mal. «El mundo no lo conoció». Entonces el Verbo se hizo presente en un pueblo: hizo una alianza con él, expresada en un libro: la ley de Moisés. Pero cuando el Verbo se presentó en un lenguaje vivo, de forma humana y comunicativa, les pareció demasiado poco. El Verbo vino a su casa y los suyos, mirando el libro, no miraron los ojos de quien les hablaba y no abrieron los oídos a lo que decía. Vino a los suyos y los suyos no le recibieron.

Enseñemos al hombre a ser hombre, dijo el Padre del cielo a su Hijo, enseñémosles que su grandeza radica en que son, ni más arriba, como habrían querido Adán y Eva, ni más abajo, sometiéndose a las cosas. Dicho y hecho, el Verbo, el Hijo de Dios, se hizo carne y plantó su tienda entre los dispuestos a seguirlo, como un caminante más. Y a todos les concedió el privilegio de ser hijos de Dios con la única condición de que lo acogieran por la fe.

Y en el Verbo hecho hombre, en una humanidad como la nuestra, hemos visto reflejada toda la ternura del Padre y toda su fidelidad al hombre que había creado a imagen y semejanza. Y para que no nos despistásemos, el Verbo mismo, que vive siempre en la intimidad del Padre, nos lo da a conocer, porque todo lo que Jesús, el Verbo humano, es, dice y hace es expresión del Padre. Y lo mostró pasando por el mundo haciendo el bien.

Mirad cómo nos lo dice la carta a los hebreos: En diversas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas, pero ahora, en estos días que son los últimos, nos ha hablado a nosotros en la persona del Hijo por medio del cual ya había creado el mundo.        

Mirémoslo atentamente, adorémoslo humildemente, dejémonos cautivar por su encanto, amémoslo de corazón y dispongámonos a seguirlo. Y traigamos al mundo este mensaje de Navidad: El Hijo de Dios se ha hecho hermano nuestro. Nos lo trajo María con su fe generosa y activa. Con su misma fe lo haremos presente en nuestro mundo.

¡Feliz Navidad!

P. Jaume Sidera, cmf
jsidera@ono.com
 
Agenda
Direcciones y horarios
Servicio de acogida
 

Establecer como página de inicio Añadir a Favoritos Aviso legal
© Copyrigth - Parroquia Sant Antoni Maria Claret, de Lleida - 2008 (Elaborada por voluntarios de la Parroquia)