El evangelio de hoy es todo un drama de familia. Justo después del día de Navidad, vemos a María y a José con el niño huyendo de noche hacia Egipto, porque hay un Herodes, tan fuerte, tan cruel y tan cobarde al mismo tiempo, que tiembla como una hoja sólo de sentir que en Belén, el rey de los judíos: todo un niño inocente, que en su pequeñez, eso sí, lleva toda la fuerza de una semilla pequeña que a la larga se convierte en un árbol donde todo el mundo podrá recogerse.
La fantasía popular ha enriquecido de leyenda la huida a Egipto. En la intención del evangelista, la Sgda. Familia hace y deshace la bajada y subida de Egipto como la hicieron los Israelitas, y Jesús es presentado como el nuevo Moisés que debe huir al exilio perseguido por el faraón y vuelve a Egipto cuando el faraón está muerto.
Pero el exilio es exilio: lo dejas todo para salvar la piel y, en el país a donde vas, no encuentras la acogida que querrías. No siempre hay una Cáritas y una asistenta social ...
Mn. Verdaguer lo dice como sólo un poeta puede decirlo. José al llegar a Egipto, busca trabajo y no la encuentra: es forastero y es demasiado mayor:
Com sant Josep forastereja,
i ja en son cap la neu blanqueja,
no troba un bri de feina enlloc,
i torna a casa sens un broc.
María, para consolarlo y serenarse le dice a José, mostrándole el Hijo tan hermoso:
“tenim un Déu per companyia,
¡què pot robar-nos la alegria?
Sentiu com canten el ocells?
Déu nos estima més que à ells;
Y el drama de los padres crece cuando no pueden dar al hijo lo que pide. Yo recuerdo como, hace unos 73 años, durante la guerra faltaba de todo. Íbamos en el cajón del pan, y lo había. Los padres y las hermanas mayores lloraban de pena. Pues igual:
L'infant Jesús demana pa
i sant Josep no li'n pot dar.
Maria va pidiendo de puerta en puerta… por las cabañas de aquella huerta:
—Per amor de Déu!
una almoineta pel Fill meu!
Tot pidolant per les masies
bé sent cantar-ne de follies,
florida almoina que li plou :
I quina cantarella que sent:
— ¿De pobrissalla no n'hi ha prou
que de Judea encara en vinga?
Cada cigonya que es mantinga
en son cloquer.— Abaixa els ulls
— Per amor de Déu,
una almoineta pel Fill meu! —
Puede ir diciendo. No os suena esto: ¿no tenemos suficientes pobres aquí que deben venir de lejos?
Y dice el poeta que los angelitos le silban al oído:
— Per què no ho dieu
que vostre Fill es Fill de Déu? —
Pobre María, pobre madre! Pero Dios vela por su Hijo y por María.
Una pobre se compadece. Ha tenido suerte pidiendo por la ciudad. Sobre la hierba se ha puesto la mesa.
Al ver María, le dice: Tomad, por favor, que más os daría si tuviera.
I amb gran amor parteix amb Ella
lo bé de Déu de sa cistella.
El poeta nos ha dicho dos cosas importantes: el forastero, el emigrante busca trabajo y no siempre lo encuentra. Y encima se tiene que sentir cosas que no querríamos oír nosotros. Y el emigrante, suele ir corto de dinero y no siempre come lo que querría para él y para sus hijos. Este emigrante de hoy es la imagen viva de José y María buscando trabajo y comida para su hijo. Encuentran la indiferencia, y antes y ahora, la hostilidad de gente acomodada. En cambio, siempre hay gente pobre y sencilla que comparte de buen corazón lo poco que tiene. Más o menos como todos vosotros que estos días de Navidad -y se puede decir que todo el año- piénsese en las personas necesitadas y las ayude.
Todo lo que haga con uno de estos pobrecitos, dice el Señor, me lo hacéis a mí.
Mirad que forma más sencilla de alargar la comunión del domingo y las comuniones de cada día. |