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comentario a las lecturas de la misa
domingo XXv del tiempo ordinario (c)

No podéis servir a Dios y al dinero

Escuchad los que decís: ¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva para poder vender comestibles? ¿Cuándo pasará el sábado para poder abrir los graneros? Haremos trampa con las balanzas y venderemos el desecho mezclado con el grano. Para tener un esclavo, compraremos con dinero gente necesitada, con un par de sandalias compraremos un pobre».

Es la imagen precisa del avaro explotador del pobre. La reacción del Señor es contundente: «No olvidaré nunca todo eso que hacen».

Visto lo que hace el avaro, resulta comprensible el hecho escandaloso del administrador sin escrúpulos que, después de estafar a su amo, soborna a los subalternos para asegurar su futuro. Es un miserable. Ha vivido sin dar golpe, siempre por encima de sus posibilidades y ahora... Pero tiene de bueno la sagacidad para comprender la situación y la rapidez en afrontar la crisis.

Es una historia que se repite. Sólo leyendo la prensa encontraríamos unos cuantos modelos parecidos o peores que los denunciados por el profeta y por el Evangelio. Es escandaloso lo que hace esa gente para escalar o conservar su puesto o su poltrona. Pero resulta más escandaloso todavía que el amo felicite al administrador aprovechado. Lo felicita no por su poca honradez, sino por su sagacidad para solucionar su situación. Y con esto éste bandido da una lección importante a los que «somos honrados». Jesús nos da un buen tirón de orejas a los que tan a menudo nos mostramos pasivos y con poco interés por defender la causa de Dios y de los hombres, por nuestra realización humana y cristiana, por poner al día nuestra fe, por mantener los valores cristianos. Realmente, como dice Jesús, la gente de este mundo es bastante más espabilada para asegurarse su poltrona o para imponer su ideología que los «hijos de la luz» incapaces de reaccionar ni cuando se pega fuego a la casa.

Jesús nos exhorta a asegurarnos amigos para cuando nos llegue la hora suprema. Y estos amigos son todas las personas -sobre todo las más pobres y necesitadas- que ayudamos a avanzar y a salir de la marginación o a ocupar con dignidad el lugar que ocupan. Sólo haciendo el bien a los otros podemos disfrutar seguros de los bienes, pocos o muchos, que tenemos. Recordémoslo bien: no podemos servir a Dios y al dinero. Dios está visceralmente de parte del que es víctima de la explotación de los poderosos.

Hoy tenemos una buena oportunidad para «hacer quedar mal» a nuestro Señor tomándonos en serio lo que al Sr. Obispo nos recomienda de cara a la renovación espiritual de la Diócesis de Lleida:

1. Cuidar de manera especial LA INICIACIÓN CRISTIANA (la preparación, la celebración y el seguimiento, con el correspondiente itinerario catecumenal diocesano y Plan de formación para los Presbíteros, Diáconos y Laicos en el mundo).

2. Y asegurar una buena PRESENCIA DE IGLESIA EN LA SOCIEDAD LERIDANA. [Iglesia centrífuga y compromiso temporal de los cristianos= Fe y Cultura (Colegio Episcopal, IREL, Fundación Virgen Blanca); Fe y Justicia (Red de entidades de acción caritativa y social); Fe y persona (Iglesia «capilar» concreta en cada bautizado que la hace presente.)

Si nos tomamos tan en serio el programa que nuestro Obispo Joan nos propone, como los partidos políticos y otros toman los suyos, seguro que se conocerá: creceremos en la fe i aseguraremos el futuro para los que vengan detrás de nosotros.

P. Jaume Sidera, cmf
jsidera@ono.com
 
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