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comentario a las lecturas de la misa
domingo XXIii del tiempo ordinario (c)

Un programa de libertad

Parecen muy duras estas palabras de Jesús: Ninguno de vosotros puede ser mi discípulo si no renuncia a todo lo que tiene. Jesús las dirige a todos, no a un grupo reducido de iniciados, no, no, sino a un grupo como el nuestro, donde hay padres y madres e intereses y... la misma vida. Pero su dureza aparente contiene todo un programa muy positivo, propone un camino de libertad. Cristo nos ha liberado para que vivamos libres. Nadie que no sea libre puede ser discípulo de Jesús.

Al nacer, se corta el cordón umbilical. El adolescente se hace joven rompiendo otros cordones. Y el joven. Y el que se casa y el que quiere ser sacerdote o religiosa o religioso o ingeniero o filólogo o poeta.

Renunciar a todo significa todo esto. Jesús habla de los costos del discipulado. Es como construir una casa... Hay pues que sentarse y hacer números: La casa tiene un presupuesto de un millón quinientos mil y sólo tengo 100.000. Tal vez que me lo piense. O renuncio a la casa o me contento con una más modesta y barata. No quiero hacer el ridículo: mira éste, empezó y no pudo terminar...

O quiero emprender una guerra. Me siento y pienso: dispongo del caballo de cartón del general bum-bum y de cuatro lanzas y flechas de caña... Hombre, este armamento seguro que no nos bastará contra una potencia que tiene tanques y bombas atómicas. Una paz honrosa será más útil que una guerra heroica, pero imposible.

Pues bien, el costo del seguimiento de Jesús es la capacidad de RENUNCIAR, es decir, de SER LIBRES. Se trata de realizar el sueño de Dios cuando creó al hombre y la mujer, a su imagen y semejanza. Los creó... para que fueran señores, no esclavos de las cosas, de los acontecimientos o de las personas. Adán y Eva no lo supieron hacer...

Por eso el Hijo de Dios se hizo uno como nosotros para enseñarnos que la plena semejanza del hombre a Dios se realiza cuando se es plenamente y solamente hombre o mujer... Jesús nos dice: sígueme, sé como yo...

Si no soy libre, me venderé el alma por un qué dirán o por una papelina de droga o por un vaso de alcohol o por un puñado de euros. Pedro dijo a Jesús: te seguiré... Pero ante las palabras de una criada, negó a Jesús... No supo deshacerse del miedo.

Cuando no hay libertad, no es posible la relación normal de tú a tú... Se establecen relaciones basadas en el miedo, en el chantaje afectivo, en la mentira...

Cuando hablamos de la independencia de un país, no hablamos de romper con la solidaridad o de negar la interdependencia en un mundo globalizado, sino la capacidad de hablar de tú a tú con cualquier estado: Andorra o el Vaticano -tan pequeños- pueden dirigirse de tú a tú a cualquier otro Estado, sin intermediarios interpuestos.

En el siglo XIX un rey borbón cerró las universidades para liberar a los españoles del peligroso vicio de pensar. Pues no, Jesús nos anima a renunciar a todo lo que nos impida con nuestra cabeza y amar con nuestro corazón y mirar con nuestros ojos...

Jesús es el modelo del hombre nuevo, del hombre libre: libre en su relación 1) con Dios-de Hijo amado que ama al Padre -, 2) con los demás -somos hermanos y nadie es más que nadie, ni nadie es menos que nadie, 3) con las cosas que están a nuestro servicio y no al revés. La libertad es un valor. El medio para alcanzarla es la capacidad de renuncia. ¿Quién se apunta?

P. Jaume Sidera, cmf
jsidera@ono.com
 
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