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comentario a las lecturas de la misa
domingo iv del tiempo ordinario (c)
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron

Hoy podemos centrarnos en dos puntos de las lecturas de hoy:

1. La visita de Jesús a Nazaret, que historiza la expresión del Evangelio de Juan: Vino a suyos y los suyos no lo recibieron.

2. El himno del Amor. Dios es AGAPE!!!

1.- Jesús no es reconocido en su casa simplemente porque le conocen demasiado. El hijo del carpintero no puede ser más sabio ni más santo ni más profeta que sus vecinos de Nazaret. Jesús les recuerda que, como profeta, tiene todos los números para que no le reconozcan como tal. Nadie es profeta en su tierra.

Entre paréntesis: profeta no es un personaje que anuncia lo que pasará pasado mañana, sino alguien que tiene un ojo puesto en el mundo que le rodea y el otro fijo en Dios, para averiguar qué quiere de la comunidad en estas circunstancias precisas que le toca vivir. Está en la línea de Elías y de Eliseo, que actuaron el uno en favor de la viuda de Sarepta, y Eliseo en favor Naamán, el general de un rey extranjero. La viuda de Sarepta y Naaman tienen en común lo que falta a los de Nazaret: la fe. La fe que les pone en sintonía con el Dios que habla y actúa a través del Profeta.

Los de Nazaret, en vez de reflexionar y sopesar las razones de Jesús, responden con el intento de precipitarlo monte abajo y librarse de él. Pero Jesús se fue, pasando en medio de ellos. Este suceso de Nazaret ejemplifica la vida de Jesús. La oposición de los «suyos» no parará hasta el Calvario... Pero Jesús con la resurrección se escurre de ellos y se erige en salvador del mundo entero.

2.- El himno del Amor. Vale la pena repetirlo y cantarlo e interiorizarlo. Toda la vida humana y cristiana se resume en la palabra Amor. Un amor que es sufrido, servicial, excluye la envidia; un amor nada engreído ni hinchado de orgullo. No es grosero, ni egoísta, no se descontrola, olvida el mal y lo perdona, no está de acuerdo con la injusticia, se goza en la verdad. Sabe excusarlo todo, se abre siempre a la confianza, no pierde nunca la esperanza, es capaz de aguantarlo todo.

Con una actitud así los nazarenos no hubieran atentado contra Jesús y se habrían abierto a la gracia de Dios que puede hacerse presente en Jesús de Nazaret, en Elías o en Eliseo o en cualquier otra persona que en su sencillez o pobreza nos invita a ir más allá de nosotros mismos, a salir de nuestro egoísmo personal o de grupo y a ensanchar el corazón hasta los límites del mundo. Porque el Amor lo es todo y permanece por siempre. Todo pasará como pasa el tiempo de la niñez o la adolescencia. El Amor marca la madurez de una persona.

El Profeta, al sentirse enviado de Dios, hace suya la actitud de Dios. Ama, aprecia, valora. Con un amor como lo describe san Pablo hoy. El Amor no pasa nunca, lo impregna todo y da vida a todo.

Jesús, en toda su actuación, desde Nazaret hasta la Cruz, patentizó el amor del Padre: pasó por el mundo haciendo el bien, porque había venido al mundo no para condenarlo sino por salvarlo y llevarlo a su plenitud.

* * * *

Este capítulo 13 de la carta a los Corintios contiene el secreto de la espiritualidad de santa Teresita. El pasado domingo, san Pablo hablaba de toda una serie de carismas, que ella consideraba demasiado altos para su pequeñez. Hasta que en la lectura de hoy encontró su lugar en la Iglesia. Se pondría en el corazón de la iglesia y así llegaría a todo el mundo y daría vida a los otros carismas.

Hay muchas cosas que por educación, por formación, por edad, por falta de salud no podemos hacer. Pero hay algo que como cristianos podemos hacer siempre: AMAR. Porque precisamente Dios es AMOR, AGAPE.

P. Jaume Sidera, cmf
jsidera@ono.com
 
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