Català Castellano
comentario a las lecturas de la misa
domingo V del tiempo ordinario (b)
Me he acomodado a todos para salvar a los más

Seguro que las palabras de Job han hecho mella en nuestro corazón sea porque reflejan situaciones nuestras personales, sea porque expresan la situación de personas que conocemos y amamos.

En este mundo, donde tanto abunda el sufrimiento, Jesús pone una lucecita de esperanza: Él está junto al enfermo o para curarlo o para dar sentido a su sufrimiento. Se carga nuestras debilidades y afirma que quien se pone al servicio de los enfermos y desamparados, le está sirviendo a Él. Jesús se identifica con el pobre, con el enfermo, con el hambriento, con el sediento.

El evangelio de Marcos pone ante nuestros ojos una jornada típica de Jesús: la jornada de Cafarnaún. Pues bien, Jesús dedica las tres cuartas partes de esta jornada a curar: al endemoniado del domingo pasado, hoy a la suegra de Pedro y a toda la multitud que acude a él en la plaza pública. Jesús desarrolla su actividad tanto en el espacio sagrado de la sinagoga, como en la intimidad de un hogar o en la plaza pública. Todo espacio es bueno y sagrado para hacer el bien, para volver las personas a la normalidad de la vida, como a la suegra de Pedro, a rehacer a las personas que habían perdido la salud o la paz y la libertad interior.

La gente queda prendida de la manera como enseña Jesús: como quien tiene autoridad, una autoridad expresada no en palabras sino en obras. Su acción es la gran palabra que nos dice.

Pero Jesús necesita de cuando en cuando desconectar de la rutina de cada día. Y se va muy de mañana, él solo, a un lugar desierto: necesita desahogarse con el Padre de quien se siente enviado y tratar con él de cómo le ha ido el día, y de las reacciones y expectativas de la gente. Y conversar con Él del modo cómo implanta el Reino de Dios. Este contacto con el Padre ayuda a Jesús a escaparse de la trampa que Pedro le pone con toda la buena fe del mundo. Pedro es práctico: ¡Todo el mundo de busca! ¡Ahora es el momento! Pero Jesús ha aprendido del Padre una gran lección: ha de dar a la gente no lo que la gente pide, sino lo que necesita. Y lo que necesitamos y nos conviene a todos es que el mensaje libertador de Dios llegue a todo el mundo, no sólo a los de siempre.

Por esto Jesús saldrá de Cafarnaún para predicar el Reino en todos los poblados. Y lo hará a la manera que san Pablo preconizaba: Me he hecho débil con el débil para ganar a los débiles. Me he acomodado a todos en todo para salvar a algunos, al precio que sea.

P. Jaume Sidera, cmf
 
Agenda
Direcciones y horarios
Servicio de acogida
 

Establecer como página de inicio Añadir a Favoritos Aviso legal
© Copyrigth - Parroquia Sant Antoni Maria Claret, de Lleida - 2008 (Elaborada por voluntarios de la Parroquia)