El misterio de la Santísima Trinidad! Cuando sentimos la palabra misterio nos inquietamos un poco. Cuando los sacerdotes no saben explicar algo, dicen que es un misterio y ya está. Pues, no. Misterio no es algo que no se pueda saber o explicar. Al contrario. Es una verdad que ni tú ni yo conocíamos ni podríamos conocer, pero que un día Dios nos revela.
Dios no es Dios solterón y solitario. Es un Dios familia. Y como toda familia, sólo la podrá conocer si yo se lo explico y vosotros me creeis y os vais introduciendo poco a poco. Con respeto y con amor.
Repasemos el Credo. No es una lección abstracta sobre Dios, sino que lo presenta como una narración: El Padre creador. El Hijo que colabora en la creación como luz y como vida, y que se hace uno de nosotros, nacido de mujer y bajo la ley, muerto en la cruz y resucitado y sentado a la derecha del Padre y compartiendo su poder. Y creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que habló, y habla todavía, por boca de los profetas. Y que en la Iglesia, extendida de oriente a occidente, por el bautismo y la participación en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, nos devuelve a la comunión con Dios y nos garantiza en el tiempo y en la eternidad la vida misma de Dios.
Y luego, rompen en alabanza: gloria al Padre ... Gloria a Dios en el cielo.
Y empezamos nuestras obras importantes en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Dios creó al hombre a imagen y semejanza, lo creó en la doble vertiente de hombre y mujer, como expresión de su amor y como jefe de la creación. Por eso si miramos la familia humana o una comunidad religiosa o una comunidad parroquial, veremos el reflejo de la vida de Dios. Sabéis por qué Dios es infinitamente feliz y es fuente de felicidad? Porque el Padre se derrama en el Hijo, y se encuentran en el Espíritu Santo. No se recluyen en sí mismos. Y como el bien y la felicidad Bonum est diffusivum sui, el amor de la Trinidad se desborda en la creación y en la plena realización del hombre.
Ahora imaginad una familia donde el padre se vuelca en la madre y padre y madre se vuelcan en el hijo, y el hijo responde con la misma generosidad al padre y a la madre: calculen la felicidad de esta familia.
Y en una comunidad cristiana donde cada uno se siente reflejo del amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, os imagináis la alegría y la solidaridad y la fecundidad espiritual?
Pensad que somos sacramentos del amor que Dios nos tiene. Todo el amor que el Padre tiene a las personas que me rodean, pasa por el amor que yo les tengo. Si me cierro, tendremos un hogar con mucha leña y buenos sofás alrededor, pero sin fuego. Nos pelaríamos de frío teniendo el calor al alcance de la mano ...
Y he aquí que Jesús viene a nuestro mundo y nos habla del Padre y del don del Espíritu Santo. Hacen una unidad dinámica de amor y de acción. Todo amor. Y como el Bonum est diffusivum sui, y Dios es el Bien y el Amor, se derrama en la creación del universo y del hombre como coronación de la creación. |