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comentario a las lecturas de la misa
domingo xxvi del tiempo ordinario (A)
Una galería de personajes

Hoy podemos contemplar una galería de personajes:

1) del no pero sí. 2) del sí pero no. 3) del SÍ total.

1. del no pero sí: Hijo vete a abrir la tienda. - No quiero. Ay ¡pobre padre! Con lo que me quiere y yo tan... Y se va al trabajo.

2. del sí pero no. Hijo, ve a la oficina. ¡Claro que sí! ¡Sólo faltaría! Lo que V. mande... Sale a la calle como un caballero y, en vez de irse a su trabajo, se va al primer bar de la esquina y remata el día en la discoteca con sus amigos. ¿Y el padre? Pobre, ya chochea.

El primer chico, si primero ha respondido mal, luego tiene la elegancia de arrepentirse y hace lo que su padre quería. Representa los israelitas «pecadores», poco cumplidores de la Ley que, cuando oyen a Juan Bautista, cambian de vida. El otro, con sus buenas palabras, de cabeza y corazón vacíos, tan orondo representa a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. Se creen santos y seguros, descansando tranquilos en el templo del Señor y en el conocimiento de la Ley. ¿Quién les puede dar lecciones? Por eso no se pueden convertir. De ellos hablaba Jeremías 7.

Jesús les dice: -los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el reconocimiento de Dios como Señor. Porque no creísteis a Juan, de vida tan santa. En cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron.

3. del SÍ total.

¿Por qué nos cuesta tanto a los hombres y a las mujeres ser simplemente lo que somos? No hay manera. Por esto el Padre del cielo dice a su Hijo: Anda, hazte uno de ellos y enséñales a ser lo que son, imágenes y semejanza de Dios. Y el Hijo obedece a la primera. No se agarra a su condición divina sino que toma la condición de esclavo, el escalón más bajo de la sociedad. Entra en el juego y en el choque de las libertades. Vive como un hombre cualquiera, sin privilegios ni trato especial, sin salirse ni por arriba -haciéndose pasar por dios- ni por abajo, renegando de su condición por miedo o por adulación. Esto le comportará la enemistad de los poderes religiosos y políticos que le llevarán a la cruz, el suplicio de los esclavos, la muerte más ignominiosa.

¡Obediente hasta aceptar la muerte y una muerte de cruz! Esta es la obediencia de Jesús: mostrar que es hijo de Dios siendo hombre con todas las consecuencias, sin renegar ni un momento de su condición humana. Jesús resume su vida en una frase: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me voy al Padre.         

Y al término del viaje de Dios a Dios, el Hijo recupera su dignidad suprema: Es el Señor y comparte el poder amoroso y salvador del Padre. Y toda lengua reconoce y proclama que Jesucristo es SEÑOR para gloria de Dios Padre. Jesús en su humanidad, hombre entre los hombres, ha sido y es la presencia amorosa del Padre en el mundo.

San Pablo nos exhorta a que tengamos los mismos sentimientos de Cristo: su coraje, el amor que serena y conforta, el gozo del Espíritu, el corazón compasivo. Así viviremos concordes y en armonía en solo amor. Miraremos a los demás con unos ojos tan limpios que los veremos como personas excelentes, incluso más excelentes que nosotros.

Jesús resumió su vida en el mundo en una frase: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me vuelvo al Padre. Es la frase que resume nuestra vida: También nosotros somos fruto del amor de Dios y estamos llamados a compartir su amor y su vida. Nuestra vida, nuestro camino de Dios a Dios, puede ser como la de Jesús: pasó haciendo el bien.

Digamos sí al amor, a la vida, a la verdad, a la libertad. ¡Sí, podemos!

P. Jaume Sidera, cmf
jsidera@ono.com
 
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