Hoy parece que el protagonista es el diablo... El diablo tentando a Adam en el paraíso, tumbándolo y al mismo tiempo introduciendo el pecado y la muerte en el mundo. De él dirá Jesús que el diablo es asesino por naturaleza, mentiroso y padre de la mentira ...
Y con la mentira disfrazada de pensamientos y palabras bíblicas se presenta a Jesús ahora que lo ve en horas bajas: muerto de hambre y de sed en el desierto... donde ya lleva días y días... El diablo ve que es un personaje extraño... Observador que es, sabe qué ha dicho a Jesús san Joan Bautista. Pero no se lo cree: ¿Hijo de Dios el hasta ahora carpintero de Natzaret? Y lo prueba. Se hace este razonamiento: Si no es hijo de Dios, no hay de qué preocuparse. Pronto se lo notarán... Pero si lo es... En este caso facilitarle que lo sea, pero no como Dios Padre quiere, sino como la gente querría que fuera. Y le hace tres propuestas concretas, avaladas todas con un versículo de la Bíblia. Le hace tres recomendaciones:
1. Convierte las piedras en pan... Pon a tu servicio el poder mesiánico.
2. Busca el triunfo fácil y espectacular. Tírate desde lo alto del templo... Y todo el mundo quedará cautivado viendo cómo los ángeles te liberan del porrazo mortal...
3. Simplificando: pacta conmigo, repartámonos el mundo... Todo será tuyo si te prosternas delante mío y me adoras ...
Jesús supera la tentación iluminado por la luz y la fuerza de la Palabra... Demostrará que es hijo de Dios siendo totalmente fiel a su condición humana, sin ningún privilegio, capaz de pasar hambre y sed y de soportar el sudor de largas caminatas y entrando de pleno en el juego y en la contradicción de las libertades... hasta la cruz... Tiene conciencia que su misión es enseñar a los hombres y a las mujeres a ser hombres y mujeres. Él es el nuevo Adam, el hombre nuevo, lo mismo que el Padre soñó cuando creó los seres humanos a su imagen y semblanza ...
Yo, cristiano, hoy, entro con Jesús en el desierto del tiempo cuaresmal... También seré sometido a prueba... Si no soy de cristiano, el diablo pasará de largo. Pero si lo soy, se afanará para que lo sea no por el camino de Jesús sino por el camino habitual de todo el mundo: la mediocridad. Y a menudo sale. En esta cuaresma trataré de apuntar muy arriba: sed perfectos como lo es el Padre celestial ... dice Jesús. Intensificaré la oración, el contacto con la Palabra de Dios, el ayuno, la limosna ... Contaré en todo momento con el Padre: Él vela por mí, como veló por el Hijo en el desierto: y los ángeles lo servían, dice el evangelio, que es una manera de decir que Dios velaba de forma amorosa sobre el Hijo en aquella soledad del desierto y a lo largo de su vida.
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