Domingo VII del tiempo ordinario

Ciclo y fecha
Cicle: 
A
Temps: 
Tiempo ordinario
Data : 
Domingo, 23 Febrero 2020
Señor, queremos colaborar en tu obra de salvación

Señor, gracias por mostrarnos con tu ejemplo
cómo debemos amar a nuestros enemigos.

Nuestro instinto nos lleva a protegernos
de quienes nos quieren causar algún daño,
a alejarnos de los que nos ofenden.

Tal y como nos recuerdas,
no basta con corresponder
al amor que recibimos de los demás,
pese a que a veces ni siquiera somos capaces
de ser agradecidos cuando nos ayudan.

Tú has puesto la creación a disposición de todos los hombres,
buenos y malos, creyentes y no creyentes, ricos y pobres.

Tú has tenido compasión de todos nosotros,
has limpiado nuestro pasado
y te has olvidado de nuestras deudas de amor.
¿Cómo podemos pedir cuentas a nuestros hermanos
si Tú te has entregado libremente?

Quieres que seamos unos buenos hijos
y te imitemos compartiendo con los demás
el perdón que nos has dado.

Que tu Espíritu nos infunda el coraje necesario
para colaborar en tu obra de salvación.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Senyor, haz mi corazón semejante al tuyo

Señor, quieres que defendamos
los derechos humanos
y nos animas a denunciar la injusticia.
Nos pides una no-violencia activa.
Nos animas a defender a los más débiles
sin violencia y sin destrucción.

Señor, nos recuerdas que tu Padre ama a todos,
y hace salir el sol sobre buenos y malos,
y que sólo podemos actuar como hijos suyos
compartiendo su amor y su perdón.

Señor, quieres que amemos a las personas
por la suprema razón de serlo.
No se trata
de dar por bueno lo que es censurable.
Nos pides que no deseemos mal
al que nos molesta o nos ha hecho daño
y que si está en nuestra mano favorecerlo
no dejemos de hacerlo.

Señor, limpia de nuestra mente
y de nuestro corazón
los pensamientos y deseos de rencor.
Y haz mi corazón semejante al tuyo.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Renovarse para vivir

Señor,
tú me invitas a ser santo
porque tú eres santo.
Me amas tanto que quieres
que sea bueno y feliz como tú.

Te agradezco este interés
que muestras por mí.
Me invitas a revisar
mi comportamiento
y a adaptar mi vida
haciéndola parecida a la de Jesús.

Ilumina mi inteligencia y
fortifica mi voluntad,
para que viva con firmeza
el compromiso cristiano del Bautismo.

Haz que no me contente nunca
con lo que soy, y que me esfuerce
para ser cada día mejor.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
El camino vivido por Jesús es el que lleva a la paz y a la felicidad

Dios y Padre nuestro, tu palabra invita
a ser santos como tú, El Señor, eres santo.
Jesús nos exhorta a vivir como hijos
y a imitar tu misericordia
como hizo él en toda ocasión.

El apóstol Pablo nos recuerda que
tu Espíritu habita en nosotros.

Por eso te pedimos que el Espíritu
nos mueva y nos infunda la valentía
para aprender a vencer el egoísmo
con una generosidad sin medida;
la violencia, con la reconciliación
y con el perdón generoso;
el odio, con el amor que viene de Dios;
las rivalidades y envidias, con la fraternidad.

Mira con bondad y misericordia, Padre,
a todos los que actúan con violencia,
tanto en el interior de su hogar
como en la relación entre los pueblos.

Toca el corazón de los que se lucran
con la fabricación y venta de armas
o con la destrucción y muerte de sus hermanos.

Crea en todos tu hijos e hijas
una conciencia y convicción profundas
de que el camino vivido por Jesús
es el que lleva a la paz y a la felicidad.

Ayuda con tu gracia
a todos los que formamos parte de la Iglesia
para que procuremos ser testigos
y vivir con plena coherencia
todo esto que te pedimos con confianza.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Esparcir por el mundo la semilla del Reino

Cuando alguien me hace daño, pienso enseguida
que el mundo está podrido,
que no puedo fiarme de nadie
y que he de usar mis armas
para sobrevivir.

Y así se va propagando,
de generación en generación,
el egoísmo, la violencia, la mentira,
la desconfianza y la venganza.

Tú has venido, Señor,
a romper este círculo vicioso,
a redimir este pecado original.
El fuego no se vence con más fuego,
y el mal no se vence con más mal.
El fuego se vence con el agua
i el mal se vence con el bien.

Que el agua de tu bautismo,
por el cual nos identificamos contigo,
nos haga capaces de esparcir por el mundo
la semilla del Reino que tú has plantado,
y que germinen en él la paz y el bien.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret