Domingo IV de Adviento

Ciclo y fecha
Cicle: 
B
Temps: 
Adviento
Data : 
Domingo, 20 Diciembre 2020
Queremos aceptar la filiación divina que nos ofreces

Señor, gracias por hacer de nosotros
un templo donde habita tu presencia.
Gracias porque a través del bautismo
el Espíritu Santo nos ha cubierto con su sombra
y tu Hijo se ha encarnado en nuestras vidas.

Te pedimos ser capaces, como María,
de dejar que se cumpla tu Palabra,
aceptar la filiación divina que nos ofreces,
ser siervos para encontrar la auténtica libertad.

Te pedimos perdón por nuestro orgullo
que se rebela contra tu voluntad,
que se niega a aceptar tu salvación,
que quiere ofrecerte sacrificios para comprar tu favor.

Queremos que ocupes el trono de nuestro corazón
porque sabemos que nada ni nadie
podrá poner fin a tu reinado:
ni la enfermedad ni el hambre,
ni la persecución ni la muerte.

Que tu Espíritu Santo
no deje de clamar jamás dentro de nuestro corazón
que Tú eres nuestro Abba.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Dejar que nazcas en nuestro corazón y en nuestra mente

Señor, hemos llegado
al último domingo de Adviento.
Tenemos todo preparado para la Navidad,
una vez más hemos desempolvado el Belén
y hemos ensayado los villancicos.
Nos falta prepararnos para lo fundamental:
dejar que nazcas en nuestro corazón
y en nuestra mente.

Señor, la fe y la esperanza
se reducen a ver en un niño recién nacido
al Dios con nosotros.
Puede parecer absurdo
pero es preciso empezar de cero
cuando las cosas van mal.
Ayúdanos a volver a empezar.

Señor, nosotros vivimos en casa confortables
y muchas personas que son templos tuyos
están en la calle.
No sabemos como solucionarlo, Señor.
Hace falta toda la ternura de Dios
para hacer las cosas mejor.
Que sepamos escuchar
a los que ofrecen respuestas.
Pueden parecer descabelladas
pero hace falta saber ver más allá
y no cerrarse a lo que ya sabemos.

Señor, una mujer estéril puede dar a luz,
porque para Dios nada hay imposible.
Aumenta nuestra fe. 

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
El Señor confía en nosotros

La mentira siempre nos deja desnudos.
Adán y Eva acaban perdiendo la confianza
en Dios y en ellos mismos.
Ya no pueden gozar
de la brisa de la tarde con el Señor.
Se han convertido en personas importantes
y no pueden perder el tiempo
en espiritualidades.

Gracias, Señor, porque,
conociéndonos como nos conoces,
sigues confiando en nosotros.
Te haces niño
para recordarnos que nos necesitas
para seguir cuidando del mundo
y ayudar a las personas.

El evangelio de hoy
nos anima a dedicar un tiempo a la oración.
María pudo decir sí porque escuchó a Dios.
Hablaba con él como tú y yo hablamos
con las personas amadas.
Aunque estén lejos siempre están presentes.
Conocemos sus ilusiones y deseos.

Mantener la presencia de Dios en nosotros
nos ayudará a dar la respuesta correcta
a las necesidades del mundo de hoy. 

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
María, enséñame a vivir la Navidad

María,
me preparo para recibir la Navidad.
Para muchos será una Navidad muy diluida;
una Navidad de regalos
envueltos en papeles bonitos
que nos sorprenden y nos hacen quedar bien.

¡Una Navidad cara!

Para otros,
será una Navidad de tradiciones familiares,
con encuentros llenos de una alegría compartida
y expresada con comidas, villancicos,
regalos y belenes,
que nos harán revivir recuerdos y nostalgias.

Es una Navidad de amor y de presencia.

Cuando te contemplo a ti,
comprendo que la Navidad,
la primera, que tú viviste y protagonizaste,
es un acontecimiento inundado de misterio.

Es aquella Navidad que comenzó
más allá de la razón y de la evidencia,
creíste, sencillamente,
confiada en el amor y la fidelidad de Dios.

Le ofreciste todo tu ser impregnado de amor
y vivificado por un corazón transparente y nuevo.

Y Dios hizo de él su primera tienda
entre los hombres.

María,
enséñame a vivir la Navidad del Dios-hombre,
la Navidad del amor,
de la presencia y del don total.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Ponerse al servicio de tu proyecto salvador

Queremos agradecerte, Dios y Padre nuestro,
porque tu voluntad es llenar de gracia
a toda la humanidad, como fruto de tu amor;
te damos gracias porque María creyó
en tu propuesta y se dispuso,
con todas sus fuerzas, a realizarla.

Te agradecemos porque,
con la venida de tu Hijo al mundo,
te conocemos a Ti y conocemos también
quiénes somos y cómo debemos ser nosotros;
te damos gracias también por todas las personas
que, como María, se ponen al servicio
de tu proyecto salvador,
con una fe hecha de obediencia y servicio.

Haz que, como María, seamos bien conscientes
de que nuestra existencia y lo que tenemos
es un regalo de tu amor y generosidad
para el bien de toda la comunidad humana.

Que, al escuchar la propuesta que tú nos haces,
no caigamos en la falsa humildad
de decir o de pensar que nos llamas
a cosas demasiado difíciles o excesivamente altas,
sino que nos dispongamos a obedecerte
confiados en tu gracia
y en la fuerza inagotable de tu amor.

Que aprendamos que lo que nos salva
es saber escuchar y acoger tu Palabra
y llevarla a la práctica cada día.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Hacerse disponibles a tu voluntad y al servicio de los demás

No te ofendas, Señor Dios,
pero a veces me recuerdas
a aquel amigo un poco loco que tenía de joven
y que de vez en cuando me descolocaba
con una propuesta inesperada
que a veces me abría a nuevas dimensiones
y a veces me ayudaba a descubrir mis límites.

Mi amigo no era tan osado
como el ángel amigo de María:
su propuesta le cambió la vida
y le hizo superar cualquier límite humano.

Hoy te pido por mí y por todo el mundo,
pero sobre todo por los jóvenes.
La sociedad de consumo los incita
a llenar sus vidas de falsedades y tonterías
que sólo sirven para tenerlos distraídos
y convertirlos en carne de cañón.

Ojalá que escuchen tu voz amiga
que les abre la vida a nuevas dimensiones
y los invita a la locura inigualable
de hacerse disponibles a tu voluntad
y al servicio de los demás.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret