Inmaculada Concepción

Ciclo y fecha
Cicle: 
B
Temps: 
Santoral
Data : 
Martes, 8 Diciembre 2020
Gracias por ser la madre de todos los creyentes

Señor, gracias por llenar a María de tu gracia
desde el momento de su concepción.
Escogiste a una mujer de Israel
para llevar la salvación a todo el mundo,
una nueva Eva en quien confiar.
Fue la primera en ser redimida del pecado,
abriendo de nuevo las puertas del cielo.

Gracias, María, por acoger
al Hijo de Dios en tus entrañas,
por ponerte a servir
y permitir que la Palabra se hiciera carne.
Gracias por ser la madre de todos los creyentes,
la maestra de los que quieren ser fieles al Señor.

Enséñanos a aceptar la gratuidad del Amor de Dios,
a creer que quiere lo mejor para nosotros.

No queremos ser como nuestros padres que,
pese a disfrutar del regalo del Paraíso,
prefirieron escuchar las voces
que los incitaban a dudar de Ti.

Que la sombra de María,
el árbol de la Vida,
nos cubra protegiéndonos de todo mal.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Que como María hagamos de nuestra vida una opción por el bien

Bendito seas, Señor,
porque has elegido a María como Madre
y en ella nos das a conocer
nuestra identidad de hijos
y nos revelas que le hemos caído en gracia
al Padre Dios.

Señor, en la concepción de María,
todos nosotros hemos sido pensados y queridos
desde antes de nuestro nacimiento.
Que al igual que ella hagamos de nuestra vida
una opción por el bien.

Señor, no importa la edad,
todos somos portadores de tu mensaje.
Que sepamos vivir con alegría
nuestro testimonio cristiano.

Por las personas que hoy celebran su santo.
Que María sea su fuerza y su ayuda.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Toda del Señor

Que alegría saludarte, santa María,
a nadie más como a ti,
ya que sólo tú eres toda del Señor.

Esta plenitud de gracia que has recibido
nos asombra, y en ti vemos
brillar al máximo el proyecto de Dios,
sobre toda persona, su obra maestra
precisamente en ti, espejo de feminidad.

En tu Hijo -y de Dios- como hombre,
y en ti, bendita entre las mujeres,
la humanidad se siente felizmente realizada.
No podíamos esperar otra cosa
del divino arte del Creador.

Todo ello con la discreción
que caracteriza el modo de actuar
del mismo Dios y de quienes le sirven,
comenzando por ti.

Que sepamos decir también
«Soy la esclava del Señor»,
para que Jesucristo tenga vía libre.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
María modelo de fe

Padre bueno,
hoy todo invita al agradecimiento
por cuanto has hecho en María
y quieres hacer en nosotros,
movido por tu gran amor;
te damos gracias
porque podemos dirigirnos a María
como madre y como modelo de fe,
como persona capaz de acoger tu palabra
y dispuesta a vivirla con toda su alma.

Gracias porque María trajo Jesús al mundo,
nos lo ha dado a conocer, ha invitado a obedecerle
y ella ha sido la primera discípula.

Haz que, como ella, sepamos estar atentos
a acoger en todo momento tus proyectos,
no temamos adherirnos a ellos de corazón
ni digamos que hoy es imposible vivir
siguiendo el evangelio de Jesús como hizo María.

Ayúdanos, sobre todo, a no ver como normal
ni a pactar jamás con el mal y el pecado
que encontramos en el mundo y dentro de nosotros:
que no pactemos con el egoísmo y la violencia,
que no seamos indiferentes
cuando se violan derechos humanos
o se esclavizan personas,
ni cuando se nos invita a vivir sin fe;
líbranos de decir que esto ha ocurrido siempre
y que es imposible mejorar el mundo.

Que tengamos el coraje de creer
y de poner en práctica que,
si cada persona de fe es un poco mejor
y cada comunidad cristiana
vive más evangélicamente,
el mal va retrocediendo y allanamos el camino
para recibir con mayor plenitud tu gracia.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Santa María, acompáñanos en nuestro camino

Santa María, Madre de Dios,
tú que fuiste creada toda pura
para que pudieras traer al mundo
al que ha venido a rescatarnos
de la suciedad del pecado,
gracias por tu sí a la llamada del ángel,
gracias por someterte a la voluntad de Dios,
tú que eres la más libre de las criaturas.

Santa María, Madre nuestra,
Dios te ha hecho tan sublime
que algunos te imaginan lejana.
Pero una madre nunca está lejos,
y eres de carne y huesos como nosotros.

Acompáñanos en nuestro camino
tal como acompañaste a Jesús.
Cuida de nuestro crecimiento espiritual
y enséñanos a decir que sí
a las llamadas de Dios
como tú hiciste.
Que la belleza de tu vida
nos motive para hacer caso de tu gran consejo:
Haced lo que él os diga.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret