Bautismo del Señor

Cicle: 
C
Temps: 
Nadal
Domingo, 9 Enero 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

El Padre pronuncia sobre cada uno de nosotros estas palabras: tú eres mi hijo muy amado

1. Con este domingo se cierra el tiempo de Epifanía. Epifanía quiere decir la manifestación de Jesús al mundo. La noche de Navidad es la epifanía de Jesús al pueblo de Israel, representado en los pastores, los pobres de este mundo. El día de Reyes es la manifestación de Jesús a todos los pueblos no judíos, visualizados en los personajes venidos del sol naciente. Esta segunda manifestación es el centro de las celebraciones navideñas de nuestros hermanos cristianos orientales.

2. Hoy este ciclo de manifestaciones se cierra con el bautismo de Jesús. Juan predicaba y bautizaba y lo hacía con tanta autoridad que la gente lo tenía por el Mesías tan esperado. Juan pone noblemente las cosas en su punto. Él bautiza con agua, pero el Mesías bautizará con el fuego creador y purificador del Espíritu Santo. Por eso él se sentiría muy honrado si le podía prestar el servicio propio de un esclavo: desabrocharle la correa de las sandalias.

3. Pasaron días y Jesús se presentó en medio del gentío y se hizo bautizar. Se hizo sumergir en el Jordán, mientras oraba intensamente. En este momento de oración se produce la teofanía: la manifestación de Dios como Padre y Espíritu Santo. Y proclaman que este Jesús que se bautiza, es el Hijo. Eres mi Hijo, el amado, estoy muy contento de ti.

4. Estoy muy contento de ti. Son las palabras con qué Isaías presenta al Sirviente de Iahvé: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que promueva el derecho en las naciones». Lo hará no con la violencia sino con un amor exquisito: “No gritará ni voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará”.

5. Ya veis qué cosas más bonitas dice el Padre a Jesús, sobre quien reposa el Espíritu Santo, que lo unge y lo habilita para esta misión.

6. Hoy podríamos recordar nuestro bautismo. Recordar, recordar... Por esto más que recordar, podemos evocar aquel momento tan trascendental como el nacimiento. Pues bien, también aquel día el Padre pronunció sobre cada uno de nosotros estas palabras: tú eres mi hijo muy amado. Tú eres mi hija muy amada. Y derramó su Espíritu sobre nosotros. Y el Espíritu imprimió en nosotros la imagen de Cristo. Nos ungió como profetas, sacerdotes y reyes. Nos hizo CRISTos o ungidos.

7. Hoy encontramos a mucha gente muy progre a quienes molestan los crucifijos en los lugares públicos, incluso en las casas particulares. No les servirá de nada si cada cristiano toma conciencia de que es un Cristo, un Ungido, un sacramento vivo de su presencia. Donde pasamos nosotros, pasa Cristo, haciendo el bien. ¡Qué espléndida manifestación!

8. Ahora que estrenamos el camino sinodal, nos irá muy bien renovar nuestro bautismo y el don del Espíritu del sacramento de la Confirmación. Que vayamos profundizando cada día en lo que somos. La Eucaristía de cada Domingo nos alimenta y nos da conciencia de que somos el Cuerpo de Cristo adulto.

Tipus recurs pastoral: