Epifanía del Señor

Cicle: 
C
Temps: 
Nadal
Jueves, 6 Enero 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

En Jesús, Dios ofrece su amor a todas las personas de cualquier rincón del mundo que sean

1. Jerusalén estaba en horas bajas, no acababa de levantar el vuelo. Y el profeta Isaías insta al Pueblo a mirar más allá, hacia un futuro mejor. Jerusalén será iluminada por la presencia del Señor y al mismo tiempo será la luz para todas las naciones que acudirán a la ciudad santa con sus tesoros. Un futuro maravilloso.

2. Esta visión del profeta ilumina la narración del evangelio de hoy. Unos sabios astrónomos que se pasan las noches mirando al cielo, descubren una estrella nueva que podría ser muy bien el signo que Balaam, un profeta no israelita, que había anunciado siglos antes. Y emprenden el camino hacia Jerusalén.

3. No sabemos si eran tres o si eran más. No eran ni reyes ni magos. Pero muy generosos, sinceros buscadores de la verdad. La tradición les ha dado nombre: Melchor, el blanco, Gaspar, tendiendo a rubio, y Baltasar, representante de toda lagente de piel oscura y de alma clara.

4. Llegan a Jerusalén y se sorprenden que nadie sepa nada del recién nacido rey de los judíos. Herodes tiembla porque sospecha que su servicio de inteligencia ha fallado. Y no para hasta encontrar respuesta a su inquietud. Los sacerdotes y los sabios de Israel saben de qué va. ¡Solo faltaría! Lo dice el profeta Miqueas: “Y tú, Belén, en territorio de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel".

5. Pero los sacerdotes y los entendidos en la Ley no se mueven de Jerusalén. ¿Cómo puede ser que Dios no les haya comunicado que el Mesías ya ha nacido en el pueblo de David? Esos extranjeros... Herodes tampoco se mueve, por ahora, para no hacer el ridículo. Eso sí, por si acaso, ya afila los cuchillos. Nunca se sabe. Nadie le va a arrebatar la corona.

6. Los sabios venidos de lejos están muy contentos. El libro santo les ha confirmado lo que intuían en la estrella. Llegan a Belén. Entran en la casa, ven al niño con María, su madre, caen de rodillas, le rinden homenaje. Abren los cofres y le ofrecen sus regalos: oro, incienso y mirra. Así de sencillo y así de sublime.

7. No les importa un viaje tan largo para ver un niño tan pequeño en el regazo de su madre. Y le ofrecen oro como a rey, incienso como a Dios y mirra como a hombre. Es así cómo ha interpretado la tradición los regalos de aquellos sabios, astrónomos, sinceros buscadores de la verdad. Y con la misma naturalidad con que han venido hasta Belén, se vuelven a su país por otro camino. Ya no les ilumina una estrella del firmamento ni un texto sagrado, sino el Verbo hecho hombre que es Vida y es Luz.

8. Una pequeña observación para acabar. Las tres lecturas de hoy contienen el mismo mensaje, aunque de manera diferente. La primera columbra desde lejos el futuro luminoso con ojos de poeta. El evangelio nos lo propone como el camino de la fe, con sus luces y sus sombras. Partiendo de la naturaleza o de la ciencia o de la Biblia o del ejemplo positivo o negativo de algunos, podemos llegar a la fe en Jesús Mesías e Hijo de Dios.

9. Pero, además, el episodio de los magos tiene un alcance universal, como dice san Pablo, con el aliento de un apóstol y teólogo: Hoy estalla un misterio, es decir, un secreto que nadie había conocido ni conocería jamás. Pero ahora Dios nos lo ha revelado: Desde ahora, por el Evangelio, todos los pueblos, en Jesucristo, tienen parte en la misma herencia, forman un mismo cuerpo y son partícipes de la misma promesa. Han caído los muros de separación. En Jesús, nacido en Belén, Dios ofrece su amor a todos los hombres y mujeres de cualquier rincón del mundo que sean. Este es el núcleo de la fiesta de hoy.

10. Que el sueño de los niños y la gozosa complicidad de padres y abuelos sea el inicio de un camino de fe que nos lleve hasta la casa de Belén para adorar al niño con su madre. La fe condujo a los pastores y a los magos. También nos conducirá a nosotros en el camino sinodal en busca de una iglesia más sencilla y abierta a todo el mundo. Iniciémoslo con la actitud de María y de José que van madurando en su corazón los hechos y las palabras y el mensaje de Jesús para comunicarlos con un lenguaje que responda adecuadamente a las preguntas de un mundo nuevo.

Tipus recurs pastoral: