Santa María, madre de Dios

Cicle: 
C
Temps: 
Nadal
Sábado, 1 Enero 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

La paz es un regalo de Dios y es un compromiso de vida

1. Para los cristianos el año empieza de una manera muy extraña. Una Mujer, saludada por Elisabet como “la Madre de mi Señor”. Ella nos presenta un niño, hijo suyo, sometido a la Ley, la de Moisés y a la del Imperio romano. De hecho, Jesús nació en Belén obedeciendo la orden de empadronamiento del César y a los ocho días de nacer fue inscrito como miembro de pleno derecho en el pueblo de Israel con el rito de la circuncisión. El niño se llama Jesús. Dios nos salva. Emmanuel, Dios con nosotros.

2. Y resulta que este Bebé ha nacido de mujer y bajo la ley para rescatar, ¡sí, sí, es así!, para rescatar a quienes vivían y vivimos bajo la ley. Para liberarnos del imperio de la ley. La ley cuando es imperial –y lo es a menudo– nos hace súbditos, nos mantiene eternos menores de edad y a la larga nos hace esclavos. Justo es decir-lo: Lo hace para nuestro bien: para liberarnos de los demonios de la anarquía y del libertinaje o para defender unos principios dogmáticamente intocables.

3. Pero lo hace imperando, amenazando, recortando. A menudo estrangulando. Mirando los libros, no a los ojos y el corazón de las personas. Fríamente. ¡Dura lex, sed lex! ¡Y tanto! Jesús en la cruz! ¡Con todas las de la ley! Summum jus summa injuria. Eso sí ¡la ley es igual para todos!!!

3. En cambio Santa María, con su Hijo, nos dice hoy que somos ciudadanos mayores de edad, no súbditos. Hijos, no esclavos. La garantía de que lo somos –hijos libres y por tanto responsables– es el Espíritu Santo que dentro nuestro clama: Abbà, Padre. Jesús, el ahora Bebé, cuando sea mayor, nos dirá: el sábado es para el hombre no el hombre para el sábado. Y pondrá en nuestros labios el Padre nuestro.

4. Rezamos, el Padre nuestro, ¿verdad? Y le pedimos que realice en nosotros su proyecto de amor. Rezándolo, nos comprometemos a compartir el pan de cada día y a perdonar como nos sentimos perdonados. Le pedimos también que no nos deje caer en las trampas sutiles o groseras del egoísmo y de la insolidaridad, sino que nos abramos al amor. Ama a Dios. Ama al prójimo. Somos hijos de Dios. Somos hermanos.

5. Y es así como esta Mujer, María de Nazaret, con su Hijo, nos trae la Paz. Una paz que se asienta en cuatro pilares: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. La construyen sobre ellos personas que viven sobrie et iuste et pie, como san Pablo lo recomendaba a su discípulo Tito: a) Sobrie, con tino, sobriamente, evitando los excesos en la bebida, en la comida y otros, ecológicamente, respetando la naturaleza. b) Iuste: con justicia, respetando los derechos y las aspiraciones de los demás; c) pie, con piedad, con amor filial, respetando los derechos de Dios que hace salir el sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores.

6. Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar el riesgo y el reto de ser persones adultas, ciudadanos orgullosos de serlo y no súbditos resignados al palo y a la zanahoria. Capaces de conectar con el Espíritu que nos hace capaces de decir NO ante la injusticia o la mentira o cuando los derechos humanos son pisados o negados sistemáticamente. Como Desmond Tutu. Como Pere Casaldàliga. Ambos conocían y amaban nuestro pequeño país. Seguramente ellos reclamarían como regalo del año nuevo la generosa y necesaria Amnistía para los inhabilitados, los exiliados y para los miles de conciudadanos represaliados por defender pacíficamente su derecho a vivir en libertad. Sin violencia. Y a su derecho a hablar sin restricciones y defender su lengua seriamente amenazada de extinción. ¿No lo firmarían y lo proclamarían Desmond Tutu y Pere Casaldàliga, sin ser acusados por ello de meterse donde no les corresponde? Después de todo conectaban directamente con el profeta Isaías que anunciaba el año de gracia del Señor y con Jesús que proclamaba su realización. ¿por qué no podemos anhelar un año nuevo como un año de gracia?

8. Empecemos el año nuevo con una vida nueva, con una actitud nueva, con un programa nuevo, con una conciencia cristiana y humana nueva: de hijos y de hermanos, con la fuerza del amor. Ama et fac quod vis. Ama y haz lo que quieras. Quien ama no hace mal a nadie. Quien ama cumple desde dentro todas las exigencias de la ley. Un amor que nace de un corazón limpio, de una conciencia recta y una fe sincera.

9. Lamentablemente acabamos el año como lo empezamos: bajo la pandemia que vino para quedarse. Pero hay otras pandemias que arrastramos año tras año: el mar convertido en cementerio de tantos que buscaban una vida mejor. Las fronteras levantadas contra los migrantes. El cambio climático. La sobreexplotación de la naturaleza. La trata de personas. Los abusos a menores. La corrupción en tantos niveles. El olvido de Dios. La implantación de nuevos ídolos y la mentira como instrumento de poder.

10. Por esto pedimos al Señor que nos bendiga y nos guarde. El Señor nos muestre su rostro radiante y tenga piedad de nosotros y nos conceda la paz. La paz es un regalo de Dios y es un compromiso de vida. Feliz AÑO NUEVO. 

Tipus recurs pastoral: