Domingo IV de Adviento

Cicle: 
C
Temps: 
Advent
Domingo, 19 Diciembre 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

María proclama la grandeza de Dios porque se ha sentido muy amada

1.- Casi ya tenemos casi terminado el belén que vamos preparando durante el adviento. Hoy ponemos la figura de María. La joven de Nazaret anda unos 144 kilómetros para visitar a su parienta Elisabet. Quiere compartir con ella el gozo de la esperanza que llena a las dos. Valiente y generosa.

2.- Lucas enmarca la visita de María en el trasfondo del episodio del rey David cuando, saltando y danzando, acompañaba con todo el pueblo el arca de la alianza hacia su palacio. Un incidente desagradable le hizo exclamar: ¿Cómo puede entrar en mi palacio el arca del Señor? Y la hizo transportar a la casa de Obed-Edom que experimentó la bendición de Dios los tres meses que la acogió. Fijémonos: David danzando. Tres meses. El arca de mi Señor. ¡Cómo resuenan estos elementos en la narración del evangelio de Lucas!

3.- María saluda a Elisabet y la llena de alegría. El niño que ella espera salta en sus entrañas, y llena del Espíritu Santo, felicita a María gritando: «Eres bendita entre todas las mujeres y es bendito el fruto de tu vientre”. Los cristianos hemos juntado esta felicitación al saludo del ángel Gabriel y hemos completado el Ave María: Alégrate, la agraciada. El Señor está contigo. Él te ha bendecido a ti y ha bendecido a tu Hijo.

4.- Elisabet aplica a María el mayor título que jamás se ha podido aplicar a una persona: La Madre de mi Señor. Y a la vez proclama la primera bienaventuranza del evangelio: Bienaventurada, sí; feliz tú porque has creído, te has fiado de Dios. Si el título de Madre del Señor nos la pone muy por encima de nosotros, el título de creyente nos pone a su nivel.

5.- Gracias a la fe, todos los cristianos podemos compartir la bienaventuranza de María. Si escuchamos la Palabra de Dios y la cumplimos, seremos hermanos, hermanas y madre de Jesús. Él nos lo dirá más adelante.

6.- María prorrumpe en un canto de alabanza. Proclama la grandeza de Dios que se ha fijado en ella tan pequeña. No la miró porque fuera sabia o santa o guapa o poderosa o rica sino porque siendo tan pequeña se ha sentido tan amada. Ella, que ocupa el grado más bajo de la escala social de Israel. Y está contenta y lo celebra porque en Ella Dios ha mostrado descaradamente sus preferencias para con los más pobres y humildes.

7.- De hecho, el Mesías no nacerá en un aposento lujoso de la capital de Israel sino en Belén, un pueblecito demasiado pequeño para figurar entre las ciudades de Judá. Un origen tan humilde como el de David que era el menor de la familia de Isaí y tenía el oficio de pastor.

8.- Cuando Cristo entra en este mundo nuestro entra sin nada: en la máxima pobreza. No puede ofrecer sacrificios costosos que solo los ricos podían costear: corderos y novillos y ofrendas preciosas. No tiene nada. Solo su humanidad. No teniendo nada que ofrecer, se ofrece a sí mismo. Así anula todo el régimen cultual antiguo y nos enseña el único culto que place a Dios. Nos hace a todos sacerdotes como él. Ahora, hermanos, por la misericordia de Dios, os exhorto a ofreceros como sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios: sea ése vuestro culto espiritual.

9.- ¿Cómo completaremos la preparación para la Navidad? Escuchando la palabra de Dios y cumpliéndola. Como María. La fe la ha habilitado para ser la presencia de Dios en el mundo. Ella es el Arca de la Nueva Alianza. El Arca de la alianza es una persona: María.

10.- El Espíritu Santo hará en nosotros lo mismo que ha hecho en María si encuentra en nosotros las disposiciones de fe, humildad y generosidad de María. Que ella nos enseñe y nos ayude a hacer de nuestra vida una ofrenda a Dios y a los hermanos como ella.

Tipus recurs pastoral: