Domingo III de Adviento

Cicle: 
C
Temps: 
Advent
Domingo, 12 Diciembre 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

¿Qué hemos de hacer?

1. Tanto Sofonías como san Pablo nos invitan a la alegría. El Señor está cerca. No os inquietéis por nada. Acudid en toda ocasión a la plegaria y a la súplica, y presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias. El saludo del ángel Gabriel a María es un anuncio de le dice: Alégrate, agraciada. El Señor está contigo. Es el eco de la invitación a la alegría que el profeta Sofonías dirigía a la ciudad santa de Sión.

2. También Juan Bautista, que predicaba un bautismo de conversión, tiene un mensaje profundamente gozoso, alegre, esperanzador. Para agradar a Dios y preparar su camino, no hace falta ir al desierto como los esenios de Qumrán o como el mismo Bautista. Tampoco hay que vivir con el ay en el corazón por el perfeccionismo imposible de los fariseos. No hay que hacer largas plegarias o ayunos austeros. No. La gente –la gente normal–, tiene al alcance de la mano su respuesta a Dios. Los publicanos y los soldados no tienen por qué cambiar de oficio. Solo tienen que cumplir fielmente y lealmente su deber.

3. Juan dice a todos sus oyentes: Compartid lo que tenéis. El consejo ha arraigado profundamente en la conciencia cristiana y en estos días de adviento florece como nunca. Todo el mundo tiene algo que compartir, cuando menos un momento de compañía o unas palabras amables. Es esto lo que podemos y hemos de hacer. Los maratones benéficos de estos días son un eco potente del consejo del Bautista.

4. Los publicanos lo tenían más difícil: Su trabajo los obligaba a hacer y tocar cosas ritualmente impuras que les impedían participar en el culto. Colaboraban con el poder opresor. Eran pecadores públicos y profundamente odiados y ninguneados. ¿Tendrían que dejar su trabajo? No. ¡Ni hablar! Si la gente quiere sanidad y educación y buenas carreteras, ha de contribuir con sus impuestos. Vosotros, publicanos, realizáis una tarea tan noble como la de los sacerdotes del Templo. Esto sí: Hacedlo humanamente, sin exigir más de lo que está establecido, sin extorsionar ni abusar de nadie. Cuando Zaqueo se dio cuenta, ya sabemos lo que hizo.

5. En tiempo de Juan Bautista los soldados eran muy mal vistos: también colaboraban con el imperio romano opresivo. Juan tampoco les exige que dejen su oficio. Una cosa no han de hacer: Aprovecharse de las armas para forzar a nadie con amenazas o denuncias falsas. Otra cosa han de hacer, tan difícil para los militares como para los civiles: contentarse con el sueldo... Casi nada.

6. ¡Qué actual el Bautista! El evangelio de hoy parece escogido expresamente para los problemas que afectan a nuestro mundo: burbujas, corrupción, afán inmoderado de lucro, egoísmo vestido de libertad individual, racismo y discriminación de las personas que no son como yo. Juan da unas recetas muy concretas. ¿Qué diría hoy a nuestros políticos y a la gente de gobierno, y a los funcionarios y a los banqueros?: no hace falta que abandonéis la política ni la banca ni las escuelas. Sólo se exige una condición: buscad realmente el bien común, el bien de las personas. Servirlas, no servirse de ellas. Decirles la verdad sin temor a perder votos. Ser transparentes de verdad. Sin trapicheos para escalar o conquistar un poder que no se ha ganado en las urnas.

7. Jesús vendrá no con la bieldo de aventar ni con el hacha en la mano. Vendrá con el agua y el Espíritu: la luz y la verdad y el amor. Este es el fuego que quemará la paja y cribará el buen trigo. Es el fuego que derretirá la posverdad, la mentira, la vanidad, la frivolidad, la incompetencia y la hipocresía.

8. La gran noticia de hoy es que otro mundo es posible. Y que todos tenemos algo que poner y hacer: solidaridad, amor, actitud de servicio. Preparemos los caminos del Señor con las mismas recetas que proponía el Bautista. Con la alegría de construir un mundo mejor. Con una alegría hecha de elegancia y bonhomía.

9. Y que seamos más humanos que nadie. Como san Pablo proponía a los cristianos de Filipos: Hermanos, ocupaos de cuanto es verdadero, noble, justo, puro, amable y loable, de toda virtud y todo valor. Lo que aprendisteis y recibisteis, y escuchasteis ponedlo en práctica. Y el Dios de la paz estará con vosotros. Una alegría y una paz bien navideñas. San Pablo saluda siempre en sus cartas a sus destinatarios: alegría y paz.

Tipus recurs pastoral: