Domingo XIX del tiempo ordinario

Cicle: 
B
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 8 Agosto 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Basta, Señor. No puedo más

1. A veces nos sentimos como Elías: «Basta, Señor. ¡No puedo más!” ¡Qué oración tan sincera cuando sale del alma!... La podemos hacer nuestra. Escuchemos también la respuesta del Señor: ¡Muy bien! ¿Y ahora qué? ¡Venga, levántate y come que todavía te queda un largo camino!

2. Jesús, este domingo nos brinda una buena comida: Él mismo se nos ofrece como alimento para el camino, como viático, nombre que está en la raíz de nuestra palabra viaje. Un alimento de vida eterna, muy superior al maná. Nos garantiza una vida para siempre jamás: siempre quiere decir ayer, hoy y el futuro. La Eucaristía es una semilla de resurrección, de vida llena y sin límites, porque es participar, ¡ya ahora!, de la misma vida de Dios.

3. Los oyentes no se acababan de creer la palabra de Jesús: “Lo conocemos, sabemos quiénes son su padre y su madre... Nada de bajar del cielo. Es como nosotros, un cualquiera”. Ellos no conocen, como nosotros, el camino que ha recorrido hasta llegar a ser nuestro alimento. El camino largo y oscuro del grano de trigo que, para convertirse en pan, se deja enterrar bajo tierra, germina y culmina en la espiga. Un camino de generosidad y entrega total. Jesús nos dice que el pan que nos da es su “carne”, es decir: él mismo que comparte la fragilidad y las limitaciones de la condición humana. No nos da cosas. Se nos entrega a sí mismo.

4. Hoy hay muchos que tampoco acaban de creer en Jesús... Y Jesús no da ninguna razón convincente: eso sí, nos invita a hacernos discípulos de Dios, a sintonizar con Él, a dejarnos atraer por Él. Y esta sintonía con el Padre nos hará sintonizar con Jesús, Pan de Vida.

5. San Pablo nos instruye sobre las consecuencias de la comunión con Jesús: Primero, un aspecto negativo: no entristecer al Espíritu santo. Lo entristecemos cuando nos dejamos llevar del mal humor, mal genio, gritos, injurias y cualquier tipo de maldad.

6. Segundo, contentarlo. El Espíritu está contento cuando somos bondadosos y compasivos los unos con los otros, cuando nos perdonamos como Dios nos ha perdonado en Cristo.

7.  En una palabra: somos hijos amados de Dios. Imitad a vuestro Padre. ¿Cómo? El Padre es Amor. Mostramos que somos del que es AMOR amando como Él ama. Tenemos un modelo en Jesús: amar no es dar o hacer cosas. Es sobre todo darse uno mismo en cada cosa que hace, dice o mira. Jesús en la Eucaristía se nos da Él mismo. Se nos da como alimento de Vida eterna.

8. Y nos enseña a pedir al Padre el pan de cada día y a perdonar siempre que haga falta. El Padre nuestro que rezamos nos recuerda que somos hijos y somos germanos

Después de lo que hemos oído en el evangelio, paladeemos y saboreemos las palabras del salmo:

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Tipus recurs pastoral: