Domingo XV del tiempo ordinario

Cicle: 
B
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 11 Julio 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Ligeros de equipaje

1. Ahora los Doce ya están entrenados: han aprendido de labios de Jesús qué quiere decir el Reinado o gobierno de Dios, han compartido la vida de Jesús, han experimentado con él el éxito… y también el fracaso.

2. Vean cómo los envía:

2.1 en comunidad, de dos en dos: se ayudan, conversan, tienen la autoridad que daba el hecho de ser dos testigos. Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí me encontraréis.

2.2 con un poder sobre todo lo que deshumaniza a las personas: los espíritus malignos, es decir, toda la retahíla de pensamientos, de ideas, de aspiraciones, de sueños, que halagan y a la vez desestructuran. Los Doce tienen que echarlos, estos “demonios” y dejar libre la gente para pensar, para decidir, para ser ellos mismos. Jesús les confía su mismo poder y autoridad.

2.3 ligeros de equipaje: Nada que pueda esconder o empañar el mensaje: vestido, calzado, dinero. Lo que cuenta a los ojos de Jesús y lo que subraya con esta misión es el espíritu de simplicidad y la capacidad de prescindir de todo lo que no es absolutamente indispensable. Una pobreza que no solo sabe dar, sino que acepta, agradecida, el apoyo de la buena gente. La comunidad se hará cargo de los que están a su servicio.

2.4 itinerancia: siempre en camino, hoy aquí, mañana allá donde el Espíritu los empuje. Si no os quieren aquí, id a otra parte: mucha tierra está esperando la buena siembra... No perdáis el tiempo dándole al hierro frío. No están atados a ningún santuario oficial, como Amasías, sino autorizados a proclamar la Palabra aunque sea contra o prescindiendo del poder político o religioso de turno, como Amós.

2.5 con un único instrumento: la Palabra. Una palabra que propone, pero no impone. Palabra eficaz que hace visible la manera de hacer y de gobernar de Dios; que se patentiza cuidando y sanando a los enfermos como el aceite que unge, que aliña, que suaviza, que perfuma, que incluso ilumina.

3. El único guión que les da es proclamar la conversión: que la gente aprenda y se decida a sintonizar con Dios y con sus preferencias. Todo el mundo evitaba como malditos o ignorados de Dios a los endemoniados y a los enfermos, a los niños y a las mujeres de mala vida, a los publicanos y a los leprosos. Jesús proclama que son precisamente las personas de este tipo las preferidas del Padre, el objeto preferente de su programa de acción y de gobierno. Al servicio de este gobierno de Dios se apuntan los que lo asimilan y se lo hacen suyo y dedican su vida al servicio del prójimo en la necesidad que tienen de Dios y de ver reconocida y respetada su dignidad humana.

4. Los Doce anunciaban y hacían lo mismo que anunciaba Jesús: la proximidad del reino de Dios. De hecho, Jesús encarna y expresa con sus palabras y dichos la inminencia de esta intervención definitiva de Dios. Es la proximidad que aspiramos a ver y a vivir en nuestra comunidad cristiana, tan sencilla, y en la gran comunidad que denominamos Iglesia.

5. Amós es el profeta fiel a la Palabra. Los discípulos proclaman la conversión: el cambio de chip para conectar con el proyecto de Dios. Y Pablo celebra el mensaje de que Dios nos ama como a hijos suyos. Para enseñarnos a ser personas cabales, nos ha enviado a su Hijo que nos instruye con su Palabra y nos alimenta con el Pan y el Vino de la Eucaristía. Y nos ha dado su Espíritu como Maestro interior, y consejero y defensor, que nos anima desde dentro a dirigirnos a Dios con el Padre nuestro: Abbá, Padre. Hijos y hermanos todos.

6. Como Jesús envió a los apóstoles, hoy cuenta con los padres y madres, abuelas y abuelos como primeros iniciadores de los hijos en la fe. Luego, todos los creyentes somos profetas y misioneros. La Iglesia peregrina es misionera por el hecho de ser iglesia. Y cada discípulo tiene el derecho y el deber de difundir la fe a medida de sus posibilidades. En Lleida cada año vemos cómo nuestro obispo convoca a los diocesanos a un acto solemne de envío misionero. Genial. Conviene que nos sintamos personalmente concernidos para esta misión.

 7. No hace mucho una voz agnóstica retaba a los católicos a salir del armario. A no avergonzarnos de lo que somos. Nadie en ninguna parte tiene un programa más precioso que nosotros: amad como Jesús ha amado. Ni cuenta con una oración tan espléndida como el Padre nuestro.

8 Para terminar, recordemos el gozoso mensaje de san Pablo. Tenemos un Padre que nos ama y nos cuenta entre sus hijos, nos envía a su Hijo único para enseñarnos a ser plenamente personas y nos regala su Espíritu que en nosotros clama Abbà, padre.

Tipus recurs pastoral: