Domingo XIII del tiempo ordinario

Cicle: 
B
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 27 Junio 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Jesús es Vida y dador de vida

1. En estos domingos vemos cómo Jesús da lecciones prácticas a sus discípulos. Los lleva consigo a contactar con la gente y que asuman el olor a oveja. Mezclarse con la gente y compartir sus alegrías y sus penas. Jesús los encara a dos hechos de vida. Dos personajes acomodados. Socialmente y económicamente tienen todos los números para vivir felices. Y he aquí que de pronto topan con la enfermedad y con la muerte.

2. Una buena mujer se ha gastado toda una fortuna en médicos para restañar unas hemorragias que no solo la desangraban, sino que, además, la separaban de la comunidad. Contaminaba todo lo que tocaba. La persona que tocaba tenía que lavarse la ropa y quedaba inhabilitada para participar en la plegaria del templo hasta el anochecer. ¡Una tragedia durante 12 años!

3. Un día se le enciende una luz: viene a Cafarnaúm el profeta de Nazaret. ¿Cómo se podrá acercar a él sin comprometer al Maestro y su entorno? Porque está segura de que, con tocarle el borde del su manto, se curará. –Tu fe te ha salvado, hija. No hace falta que recuperes a hurtadillas la salud. La salud es un bien real y yo te lo doy. Estás curada físicamente, pero sobre todo te ha salvado tu fe: te hace compartir la vida de Dios y te reincorpora a la sociedad civil y religiosa.

4. Vete en paz. Vuélvete a casa y disfruta con los tuyos de la alegría que te ha faltado tantos años hasta ahora. Siembra paz y amor a donde quiera que vayas. Y no hace falta que culpes a los médicos que hacen lo que saben y pueden, pero no lo saben todo ni lo pueden todo. Pero son los encargados normales de la salud. Cristo no ha venido al mundo a suprimir el dolor, ni siquiera a explicarlo, sino a llenarlo de su presencia. Lo asume, lo comparte y así nos libera. Pero ha dejado a los profesionales todo su campo de la salud.

5. Veamos ahora el pobre Jairo. Es el jefe de la sinagoga: tiene prestigio y es hombre de paz. Lo tiene todo. Pero “mi niña está agonizando”. Se ha dejado caer a los pies de Jesús. “Ven, imponle las manos: seguro que se salvará y vivirá”. ¿Qué no haríais padres y madres en un caso parecido?

6. En la casa hay un alboroto indecible: plañideras de oficio chillando y la otra gente comentando y charlando. Algo menos escandaloso de lo que con frecuencia vemos en algún queo otro tanatorio. Grupos conversando más o menos animadamente y solo los íntimos de la familia velando al difunto.

7. La niña no está muerta, duerme. Se burlaban de él. Mucha gente agnóstica o atea o indiferente, se ríen más o menos con sorna cuando oyen hablar de la resurrección, pero no dudan de dirigirse con seriedad y empaque y hasta poéticamente al difunto, estés donde estés. No lo entiendo: si no está en ninguna parte, ¿por qué tanta retórica? ¿Por qué estas celebraciones y minutos de silencio? ¿De qué consuela ser polvo de estrellas?

8. Como cristiano me ilumina y me conforta la palabra de Jesús: Talita, Qum. Niña, levántate. Jesús es Vida y dador de vida. La muerte no tiene la última palabra. Es un momento de sueño. No rompe la comunión con Dios. Dios es Dios de vivos, no de muertos. Por esto los cristianos hablamos de cementerio: dormitorio, donde esperamos la resurrección que profesamos en el Credo. El Padre nos espera con los brazos abiertos. Y nos abraza y nos vuelve la dignidad de hijos si la habíamos perdido. Los creyentes sabemos que el día que Él nos llame, viviremos por siempre con Él. Estaremos siempre con el Señor Resucitado.

9. Es curioso el consejo de Jesús a los padres de la niña: Dadle de comer. La niña ha sido víctima de aquellas dietas severísimas a que se nos sometía cuando guardábamos cama por la gripe. –Dadle de comer. La anorexia, la inapetencia, no son buena cosa. Pero ni la hija de Jairo ni nosotros tenemos bastante con levantarnos y andar. También necesitamos dar sentido a la vida. Jesús nos lo da al alimentarnos con el Pan de la Palabra y de la Eucaristía.

10. San Pablo nos enseña un camino para dotar de sentido a nuestra vida. Los corintios tenían de todo y más: fe, conocimiento, interés por todo, y el gran amor que les unía. Y les propone un ideal: Jesús rico como era, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza. Sí, su pobreza nos enriquece. Nos lo ha dado todo. Y cuando ya no le quedaba nada más, se nos dio a sí mismo. Su pobreza es enriquecedora. Cuando tenemos cosas, damos cosas. ¿Y cuando no tenemos nada? Todavía nos tenemos a nosotros mismos: una sonrisa, una palabra amiga, un silencio solidario. Estoy ahí, contigo. ¡No sé qué decirte, pero estoy ahí, contigo! Como Jesús.

Tipus recurs pastoral: