Domingo XII del tiempo ordinario

Cicle: 
B
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 20 Junio 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

¿Quién es este?

1. Nos podemos hacer las tres preguntas que leemos en las lecturas de hoy y las respuestas preciosas que nos dan.

Primera pregunta: La de Dios a Job: «¿Quién cerró el mar con una puerta cuando salía impetuoso del seno materno, cuando le puse nubes por vestido y niebla por pañales, cuando le impuse un límite con puertas y le dije: Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí acabará la arrogancia de tus olas?». La pregunta contiene una evidencia: solo Dios es capaz de domesticar el mar.

2. Segunda pregunta: la de los discípulos a Jesús: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Tú nos haces ir mar adentro. ¡Con lo bien que estábamos escuchándote embelesados cuando nos hablabas del Reinado de Dios en parábolas tan sencillas y sugerentes! Y para colmo, Maestro, mientras nosotros luchamos para hacer frente a la tempestad, tú durmiendo... ¿Actúas como Jonás, que le da lo mismo que nos ahoguemos en estas aguas?

3. Tercera pregunta: Jesús se despierta y actúa con la fuerza de la Palabra. La misma palabra que explicaba las maravillas del reino de Dios, ahora se muestra como palabra eficaz. Una palabra que apacigua el viento y acalla la tormenta. Hemos de llegar a la otra orilla. Hemos de proclamar a los no judíos el reinado de Dios. Y ahora os pregunto: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

4. La pregunta es una reprimenda severa de Jesús, que a su vez suscita una nueva pregunta de los discípulos: Pero ¿quién será este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen! La pregunta resuena ahora en el agua tranquila del lago. La respuesta, ya nos la ha dado Job: Si solo Dios es capaz de dominar la insolencia de las aguas, y Jesús lo domina, Jesús es Dios... ¡es el Señor! Y este es el sentido profundo de la acción de Jesús apaciguando la tormenta.

5. San Pablo nos dice en la segunda lectura: El amor de Cristo nos contiene, nos engloba, nos abraza… como la barca contiene a los pescadores. Él con nosotros y nosotros con él hacemos la travesía por el mar de la vida. Alargando la metáfora, podríamos decir que el Corazón de Jesús es como la barca en la que navegamos todos, en un clima de amor supremo. Si Él se hunde y muere, todos nos hundimos y morimos con Él. Si él resucita, todos resucitamos con Él. Este proceso de muerte/resurrección lo hemos vivido en el bautismo.

6. Con un objetivo: Que no vivamos ya centrados en nosotros mismos como si fuéramos el ombligo del mundo, sino que vivamos como Él en el servicio de Dios y de los demás. Así demostramos que somos personas nuevas para crear un mundo nuevo, aunque el mar embravecido intente tragarnos.

7. Todo empezó para nosotros en el bautismo. En el bautismo morimos con Jesús. Dejamos atrás la vieja condición humana contaminada por la mentira, el egoísmo, el odio. Y nos revestimos del hombre nuevo que es el mismo Jesús. Jesús es el ideal de Dios cuando nos creó a su imagen y semejanza. Él pone este ideal a nuestro alcance. Así todos somos hijos y hermanos, personas libres e iguales en dignidad. Aquí ya no hay griego o judío, cristiano o no cristiano, ciudadano o forastero, civilizados o incultos, esclavos o libres. ¡Se acabó lo viejo! ¡Empezó lo nuevo! Ahora Cristo lo es todo y es en todos. Su amor nos engloba, nos incluye, nos abraza… y nos empuja a salir de nosotros mismos y con Él y como Él a pasar por el mundo haciendo el bien sean tiempos de bonanza o nos embistan aires de tormenta.

8. Hoy sentimos la orden de Jesús: Pasemos a la otra orilla. ¡Mar adentro! Sin miedo. Confiemos en Jesús, aunque duerma. Confiemos tanto que, aunque duerma, ni siquiera le despertemos. Él está en la barca con nosotros. Mejor dicho: Él es nuestra barca. Confiemos, aunque duerma, está.

Tipus recurs pastoral: