Corpus Christi

Cicle: 
B
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 6 Junio 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Con el pan y con el vino se nos da Él mismo

1. Id y preparad la sala donde celebrar la Pascua. Id y preparad bien el lugar donde celebrar la Eucaristía. Y un grupo de personas –anónimas dicen ahora, pero que tienen el nombre y el apellido escrito en el corazón de Dios y de muchas personas que las queremos y admiramos– han venido a esta iglesia y la han barrido, y fregado y la han adornado con flores. ¿Qué lindo, verdad? Sin la labor humilde y generosa de esas personas ni Moisés habría podido celebrar la fiesta de la alianza en el desierto, ni Jesús habría podido celebrar en el cenáculo la nueva y eterna alianza.

2. Nueva y eterna alianza… ¿Es que hay una alianza antigua? ¡Claro que sí! Lo hemos leído en la primera lectura. Al pie del Sinaí, Moisés celebró la alianza de Dios con su pueblo. Preparó un altar, en honor de Dios. Puso en lugar bien visible las tablas de la Ley con los mandamientos. Los proclamó solemnemente ante todo el pueblo reunido. Y el pueblo se comprometió a cumplirlos. Luego con la sangre de las víctimas previamente sacrificadas, roció el altar –el lugar de Dios– y al pueblo. Dios y el pueblo se comprometen a disfrutar juntos con la prosperidad del pueblo si es fiel o a sufrir las consecuencias si no mantienen su palabra. En el mundo antiguo, para rubricar un tratado, se sacrificaba un cordero o un novillo y decían: Quien rompa este pacto sea tratado como esta víctima que acabamos de sacrificar.

3. Como que el pueblo rompió a menudo la alianza, el profeta Jeremías anunció otra alianza nueva: Vienen días en que pactaré una alianza nueva con la casa de Israel y de Judá. Escribiré mi ley en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Desde el más pequeño hasta el mayor, todos me conocerán. Mantendrán una relación personal y viva con el Señor. Una relación de hijos con su Padre.

4. El Jueves Santo Jesús selló esta nueva alianza y perenne. Con una única cláusula: el mandamiento del amor: Amaos. El amor sale de dentro, del fondo del corazón, va de dentro hacia afuera. Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por obra del Espíritu Santo que nos ha regalado. Jesús rubrica esta alianza con su ofrenda personal: tomad y comed: esto es mi cuerpo, tomad y bebed, esta es mi sangre. Soy yo que me entrego a vosotros y por vosotros. Con el pan y el vino Él se pone a nuestra disposición para crear con nosotros una humanidad nueva.

5. Y lo demuestra lavando los pies a sus discípulos. Haced esto que es mi memorial. Cuando nos ponemos como Jesús al servicio de nuestros hermanos, actualizamos esta nueva y eterna alianza, actualizamos el gesto de Jesús en cada Eucaristía –como antaño ante los dos de Emaús–: no nos da cosas. Con el pan y con el vino se nos da Él mismo.

6. Hay que celebrarlo. Por esto dedicamos esta fiesta a celebrar y agradecer el Corpus Christi: el regalo del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Normalmente lo tenemos recluido en el sagrario, en un lugar sagrado. Y es un gran privilegio poderlo visitar y adorar y pasar ratos de silencio con Él. O llevarlo a los enfermos que lo piden. Pero hoy lo queremos pasear por las calles y plazas para que vea y bendiga a nuestro pueblo: la gente, los hogares, las tiendas, los lugares de ocio y recreo. Es bonito.

7. Hoy podemos recordar el paso del P. Claret por las calles de Lleida detrás de la Custodia el día de Corpus de 1846. Haremos bien de acompañar al Señor en la procesión como él Pero recordemos que, como cristianos, nosotros somos, como el pan y el vino de la Misa, el sacramento, el signo visible de la presencia de Jesús en el mundo. El P. Claret tenía una experiència eucarística única.

8. Es el día del amor fraterno. Cáritas y las otras obras de ayuda a los necesitados, se sienten hoy en su centro: sirven a Jesús presente en los cristianos que formamos su Cuerpo. Adelante. Es una buena obra. Se hacen como Jesús pan partido, repartido y compartido. Adelante. És una bona obra.

9. Pero es curioso que mientras recordamos el día de la caridad y del amor fraterno, muchos que se llaman cristianos y defensores de los valores cristianos hacen una campaña contra la concesión de indultos en favor de unas personas concretas. ¡Qué contraste! Mientras unos celebran la maravillosa procesión de Corpus en Toledo o en nuestro pueblo por ejemplo, otros “cristianos” se reúnen para protestar contra unas medidas de gracia.

10. Cuando nosotros comulgamos, somos custodia del Señor. Él se complace en hacer de nosotros un sagrario y una custodia donde hacerse presente y mostrándose en nuestros ambientes. ¡Qué bien si tomamos conciencia de lo que somos! Dondequiera que estemos o pasemos, llevemos a Jesús en procesión: En nosotros Él pasa bendiciendo y haciendo el bien.

Tipus recurs pastoral: