Domingo VI de Pascua

Cicle: 
B
Temps: 
Pasqua
Domingo, 9 Mayo 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Jesús nos muestra cómo ha de ser el amor que recomienda

1. Dios es amor. No es ninguna definición sino resultado de una experiencia histórica”. Es un hecho que cuando Dios se manifiesta en la historia de la creación o de la historia humana, se manifiesta amando. Dios es compasivo y benigno, lento en el castigo, grande en el amor. Ama entrañablemente todo lo que Él ha creado. Sabe de qué barro nos ha hecho. Una madre se podrá desentender de su hijo. Yo nunca me olvidaré de ti. Es un Padre con entrañas de madre.

 2. Tanto nos ama que nos ha dado su Hijo hecho uno de nosotros. Así Dios se acostumbra a vivir en el hombre y acostumbra al hombre a percibir a Dios. Nos mira con ojos humanos, nos ama con corazón humano. Y así lo podemos ver y amar como él se ve y se ama.

3. El evangelio de hoy es –con perdón– una especie de bocadillo de dos rebanadas iguales: amaos los unos a los otros. Y entre medio hay el contenido jugoso y nutriente. En este intermedio, Jesús nos muestra cómo ha de ser el amor que recomienda.

4. Ha de ser generoso: hasta dar la vida por los amigos. Él nos llama amigos suyos y como a amigos nos trata. No como esclavos o siervos. El siervo, el asalariado, el “mandao” se limita a hacer lo que le mandan, sin preguntar por qué. Por imperativo legal. Cuánto menos mejor. El amigo, no: está en sintonía de corazón y de sentimientos con el amigo. No mira el reloj ni el calendario. No se pone ninguna medalla.

5. El amigo ama con un amor que libera. Y como libre que es, se pone con amor al servicio de los demás. Hace como Jesús: Él, como su “Maestro y Señor”, porque es libre, se puede poner a lavar los pies. Como todos los padres y madres aquí presentes. Y todos los que os ponéis al servicio de los demás de formas tan variadas. Amáis, esto es todo.

6. Jesús no tiene secretos con sus amigos. Nos da a conocer a su Padre y sus designios que son de amor, de libertad, de fraternidad y de paz. Jesús se ha adelantado en amarnos, en escogernos y en acogernos. Por puro amor. Sin que tuviéramos ningún mérito especial. Nuestro amor es respuesta generosa a este amor generoso.

6. Un amor atento y agradecido a la misión que Jesús nos confía. Quiere que tengamos una vida fecunda, sin límites. Continúa en nosotros su presencia y su acción en el mundo. Y con la misión pone en nuestras manos una palanca de alcance infinito: la oración. Desde el punto de apoyo que es el amor de Jesús y del Padre, somos capaces de mover el mundo.

7. Esto tan bonito lo vemos hecho historia tan concreta en Pedro y el centurión Cornelio. Cornelio es un militar especial: no es judío. Es ciudadano romano, capitán del batallón destacado en Cesarea. Es un hombre que ora, se encomienda mucho a Dios. Y es muy generoso con los pobres. Pedro también ora y está abierto a los hermanos. Pero es judío y tiene unas normas precisas y discriminatorias. No puede entrar en casa de un pagano ni menos compartir la mesa con él. Aun así, entra invitado por el centurión que quiere conocer quién es Jesús.

8. Empieza un camino de conversión. Cornelio se echa a los pies de Pedro. –“No, ni hablar, –le dice Pedro–. Soy un hombre como tú, ni más ni menos”. ¡Iguales! Y se pone a hablarle de Jesús. Resume maravillosamente su vida. Jesús pasó por el mundo haciendo el bien y luchando contra todo lo que deshumaniza. No trataba a las personas según fuera su origen, su nación, lengua, cultura o religión. Solo mira si tiene el corazón abierto a Dios y a los hermanos.

9. Mientras Pedro habla, el Espíritu Santo se hace presente sobre la familia de Cornelio como el día de pentecostés sobre la comunidad primitiva. Y saca una conclusión clara. ¿Cómo puedo negar el bautismo a quienes han recibido el mismo Espíritu que nosotros? San Pablo lo aclarará así: todos los bautizados en Cristo, os habéis revestido de Cristo. Se acabó la distinción de judío/no judío, esclavo/libre, hombre/mujer. Sí; todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

10. San Pedro nos invita a hacer como él: aceptar la invitación de quien quiera compartir nuestra fe. Dios no es exclusivista, acoge a todo el mundo. Y se vale de nosotros para proponer a nuestros hermanos que Dios los ama como nos ama a nosotros. Todos somos invitados a decir y a vivir el Padre nuestro. Él es Amor. Solo si amamos, demostraremos que tenemos los “genes” de Dios. Todos somos hijos y somos germanos.

Tipus recurs pastoral: