Domingo V de Pascua

Cicle: 
B
Temps: 
Pasqua
Domingo, 2 Mayo 2021
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Jesús es la viña verdadera, la vid auténtica

1. Es preciosa la canción de la viña que canta el profeta Isaías: Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña: Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diera uvas, pero dio agrazones. Una viña amorosamente cultivada. ¡Qué desilusión! ¿Qué más cabría hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones?

2. En el atrio del templo de Jerusalén había una parra inmensa de oro puro que iba creciendo con las ofrendas de los fieles de buena posición social y económica. Muy bonita, maravillosa, pero estéril. Por eso fue rechazada. Jesús se presenta como la viña nueva, la vid verdadera.

3. Jesús es la viña verdadera, la vid auténtica. Nosotros somos los sarmientos. Cuida de nosotros un viñador excepcional: Mi Padre”, dice Jesús. Γεωργός en griego. De él deriva nuestro “Jorge”. El Padre de Jesús, nuestro Padre, cuida amorosamente de todos nosotros. Nos quiere muy unidos a Jesús porque unidos a Él tenemos vida y vida en abundancia. Sin él no podemos hacer nada… Unidos a Él lo podemos todo: nuestra plegaria unida a la de Jesús es omnipotente.

4. El Padre, como buen viñador, corta los sarmientos que no dan fruto y poda los que dan fruto para que produzcan más uvas y de mayor calidad. La poda no debe de hacerle mucha gracia al sarmiento. Pero gracias a ella, se libera de ramas y hojarasca inútil y se asegura la productividad. San Pablo nos dice que todo contribuye al bien de los que aman a Dios. Todo. Incluso los golpes de la desoladora pandemia que echa por tierra tantos planes de progreso y de bienestar. Son golpes ciegos y a menudo muy dolorosos. Dios no quiere el mal. Quiere siempre nuestro bien.

5. ¿Cuál es el fruto, el bien que el Padre espera de nosotros como sarmientos o de la Iglesia como Viña? Uno solamente: amor, más amor. Hijitos míos, escribía san Juan, que no amemos de palabra ni con la boca, sino con hechos y de verdad: frutos de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo.

6. En concreto podemos expresar nuestro amor reconociendo, respetando y defendiendo el derecho de los otros cuando son ninguneados o pisoteados. Creando un clima de comunidad donde todos nos sintamos importantes y solidarios, donde juntos escuchemos la palabra de Dios y nos ayudemos mutuamente a vivir una vida más humana y más cristiana. La relación comunitaria es la dimensión horizontal de nuestra vida cristiana. Esta dimensión es el criterio de la autenticidad de nuestro amor a Dios, que es la dimensión vertical. Podemos estar seguros de que estamos en Jesús si amamos a los demás.

7. Bernabé es un modelo de amor fraternal. Pablo, convertido de perseguidor en predicador entusiasta de la fe, era visto por muchos cristianos con toda la desconfianza del mundo: Éste es aquel, decían. ¡Ojo! Ahora parece un manso corderito. Pero hace cuatro días era un lobo hambriento que devoraba a cuantos cristianos que encontraba. ¿Nos podemos fiar? Pero Bernabé era un hombre bueno y lleno del Espíritu santo. Conoce al Pablo de ahora. Y confía en él. Cree en la acción de Jesús que le transformó en el camino de Damasco. Y da la cara por él. Y gracias a Bernabé, Pablo pudo continuar su misión y dando el fruto del cual todavía vivimos ahora. Saber descubrir, valorar y aprovechar en bien de todos las buenas calidades de cada cual. Llevados por el amor, no por el prejuicio.

8. Jesús es el sacramento, el signo visible y palpable, del amor que el Padre nos tiene. Y el sacramento, el signo visible de nuestro amor al Padre es el hermano, el vecino, el forastero, el enfermo, cualquier persona que encontramos: porque tanto ellos como yo somos imagen y semejanza de Dios; tanto ellos como yo, somos sarmientos que vivimos gracias a la unión con la vid verdadera, Jesús; y tanto ellos como yo somos la pupila de los ojos del Viñador, del Labrador, del Padre celestial que cuida de nosotros y nos ama.

9. Unidos a Jesús, prolonguemos a lo largo del día el momento de la comunión que acabamos de recibir. Alarguemos su presencia en todo lo que digamos, y compartamos.

Tipus recurs pastoral: