Domingo XVII del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 28 Julio 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Señor, enséñanos a orar

1.- Hoy tenemos dos modelos de oración: Abrahán y Jesús. Y nos podemos acercar a Jesús: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

2.- Es que hay tantas recomendaciones a orar, tantos métodos, tantos libros sobre la oración, y tantas escuelas que la enseñan que cuanto más va más me pierdo. Por favor, Jesús, enséñame.

3.- Fíjate: Abrahán se dirige al Señor como un buen amigo. Dios es alguien que oye el clamor de Sodoma y Gomorra y quiere comprobar personalmente qué hay antes de tomar una decisión que en cualquier caso ha de ser justa. Merecen un castigo ejemplar. Abrahán le dice que no meta en el mismo saco a justos y pecadores. Y regatea hasta rebajar el número de justos de 50 a 10. Y no los encontró. Más adelante, un profeta hizo llegar la rebaja hasta uno sólo... Y no lo encontró tampoco. (Ez 22,30). De Abrahán podemos aprender a afinar nuestra sensibilidad humana por nuestros semejantes. Y comentarlo con Dios.

4.- Jesús nos enseña el Padrenuestro. Y nos podemos preguntar: De verdad que ya lo sabemos y lo rezamos. Atrevámonos a orar y seamos bastante sinceros y valientes para aplicar las consecuencias de lo que pedimos. Tertuliano dice: el Padrenuestro es el compendio de todo el evangelio. Porque es oración y es programa de acción.

5.- San Lucas nos da una versión más breve del Padrenuestro. El eje central es el PADRE, Abbà, papá, mamá en lenguaje infantil. Isaías (64,7) decía: Tú eres nuestro padre. Nosotros somos la arcilla y tú el alfarero. Somos obras de tus manos.

6.- Si soy padre, ¿dónde está mi honor?, decía el profeta Malaquías (1,6). Por eso decimos: Santifica tu Nombre. El Nombre expresa la realidad misma de Dios. Santificarlo quiere decir que se nos muestre tal como es. Que todo el mundo lo conozca, lo ame y lo respete también por la manera como los cristianos vivimos como hijos de tal Padre. Dios es honrado cuando el hombre se realiza verdaderamente como hombre y como imagen de Dios.

7.- Venga tu Reino. Reino es la realización del designio de Dios que quiere la libertad de todos sus hijos y la liberación de los oprimidos. El Señor será enaltecido cuando restaure la justicia y el derecho. Reino es la situación del mundo en que Dios reina plenamente. Una versión antigua entiende así esta petición: Venga tu Espíritu Santo sobre nosotros y nos purifique.

8.- Danos nuestro pan necesario, el de cada día. Como el maná. No me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: ¿Quién es el Señor?; no sea que necesitado robe y abuse del Nombre de mi Dios (Prov 30, 9-10). 

 9.- Perdona nuestros pecados. Pecado –ἁμαρτία (hamartía) en griego– es falta, carencia, errar el blanco: Ocasiones pérdidas, objetivos no logrados, lagunas y defectos, existencia culpable, errores en el juicio, en un gesto o en la conducta. Somos insolventes. Y por eso te pedimos perdón y perdonamos. El amado y perdonado ama y perdona. Una persona me decía que de vez en cuando se saltaba esta petición del perdón. Ser perdonado, vale. Pero ¿perdonar?

10.- No nos metas en de la prueba que pueda alejarnos de Ti. Que la superemos cuando nos veamos asediados por la duda, la ambición, obsesión por el dinero, bienes y las comodidades. La tentación lleva a la confusión entre el bien y el mal.

11.- Jesús nos dice que tenemos que insistir con constancia como el amigo impertinente. Él acaba siempre escuchándonos, porque el Padre es mucho más bondadoso que ningún otro. No siempre nos da lo que le pedimos. Nos da siempre lo que necesitamos. Por eso nos da siempre su Espíritu Santo. Este espíritu se puede expresar como el pan de cada día, con un afecto humano, con un acontecimiento feliz que no nos esperábamos. Dios es el amigo y el padre. La paternidad añade a la amistad la generación, la responsabilidad y la protección continua.

12.- Después de tanto hablar, volvamos a Jesús: Enséñanos a orar. Digamos despacio y a menudo el Padre nuestro, todo entero o a pequeñas dosis: Padre, danos el pan. Perdónanos. Perdonamos.

Tipus recurs pastoral: