Viernes Santo

Cicle: 
C
Temps: 
Quaresma
Viernes, 19 Abril 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Mirarán al que traspasaron

1.- Impresiona la Pasión según san Juan. Jesús muere crucificado porque ha quebrantado la legalidad judía. Nosotros tenemos una ley, y según esta ley, ha de morir porque se hacía pasar como hijo de Dios. Y la legalidad romana: –¿A vuestro rey he de crucificar?, les pregunta Pilato. Y los sumos sacerdotes respondieron: –¡Nuestro único rey es César!

2.- Jesús sufre en su carne –¡y de qué manera!– el imperio de la Ley. Muere víctima de lo que ahora llamamos “postverdad”. Una serie de mentiras o de medias verdades que acaban destruyendo legalmente a personas y pueblos e instituciones. Quiere destruir el templo. Proclama que no hay que pagar tributo al César. Jesús cometió “el error” de poner en el centro no a la ley sino a la persona. El sábado al servicio de la persona, no la persona al servicio del sábado. La fraternidad y la libertad y la verdad de la persona están por encima de la ley escrita en tablas de piedra o en leyes petrificadas. Muere por fidelidad al Padre y a nosotros.

3.- Los cristianos antiguos, mirando al Crucificado repasaban la vida de Jesús. Al empezar la cena pascual, recordaban sus palabras: los amó hasta el fin. Y la última palabra a la cruz es: ha llegado el fin. Nos lo ha dado todo. Pero hay un detalle importante.

4.- Jesús al morir entregó su Espíritu. Y a la luz de este Espíritu, veían como del costado abierto de Jesús brotaba sangre y agua. En el agua y en la sangre veían representados los sacramentos del bautismo y de la Eucaristía que forman al cristiano.

5.- A la luz del mismo Espíritu veían en Jesús muerto en la cruz, al nuevo Adán: El Génesis explica que del costado de Adán dormido en el paraíso, Dios formó a Eva, la madre de los vivientes. Era una sombra del futuro. Hoy, del costado de Cristo, nuevo Adán, dormido en la cruz, Dios forma a la Iglesia que nace del Bautismo y crece con la Eucaristía.

6.- Como cristianos, somos fruto del Amor infinito de Jesús. Hemos brotado de su corazón. Esta Iglesia, tan pobre, tan pecadora, tan débil somos nosotros. El fruto del Amor inmenso de Jesús que habiendo amado a los suyos los amó hasta el extremo. Y nos enseña cómo nos hemos de amar como miembros de la Iglesia y cómo hemos de amar al conjunto de los cristianos. Y ¡cuidado con criticar a “la Iglesia” como si fuera algo diferente de nosotros!... Yo soy iglesia. Nosotros somos la Iglesia.

7.- Cuando seamos capaces de hacer por nuestros hermanos lo que Jesús ha hecho por nosotros, entonces podremos criticar y juzgar. Entre tanto, mirémonos a nosotros mismos y preguntémonos: ¿Somos dignos de los sacramentos que hemos recibido y del don de la comunidad cristiana?

8.- Haremos bien en acompañar María, la Madre Dolorosa, en su soledad angustiada. ¡Tan lindo como nos entregó a Jesús en Belén y cómo se lo volvemos hoy en el Calvario! Y con el dolor de María, compartamos el dolor de tantas madres privadas de sus hijos y de todos los hermanos nuestros que sufren.

9.- Cuando mañana celebremos la vigilia pascual, renovemos a fondo estos dos sacramentos –Bautismo y Eucaristía– que nos dieron vida, y que por eso son por antonomasia, los sacramentos pascuales.

Tipus recurs pastoral: