Domingo II del tiempo ordinario

Ciclo y fecha
Cicle: 
B
Temps: 
Tiempo ordinario
Data : 
Domingo, 17 Enero 2021
Gracias por las personas que nos han llevado hasta Ti

Señor, te damos gracias por las personas
que nos han llevado hasta Ti.
Han dedicado su vida a buscar el tesoro escondido
y, cuando lo han encontrado,
han querido compartirlo con nosotros.
Sin su compromiso y dedicación
seguramente no te conoceríamos
o, cuando menos, no sabríamos que eres nuestro Salvador.

Gracias por quienes, como Juan, se retiran en el desierto
y nos hablan de la necesidad de convertirnos.
Por los sacerdotes que, como Elí,
están noche y día a tu servicio
y nos ayudan a reconocer tu voz.
Por los religiosos y religiosas que, como Andrés,
han renunciado a sus familias
para seguir tu camino
e imitar tu ejemplo.
Que su testimonio nos empuje
a acercarnos a Ti.

Porque solo bajo tu mirada,
que penetra el fondo del corazón,
descubriremos realmente quienes somos,
qué quieres de nosotros
y cuál es la alegría a la que estamos llamados

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Ser cristiano es ser testigo de la Buena Nueva

Señor, tus primeros discípulos
no te siguieron por las palabras de Juan.
Te siguieron
porque en la convivencia contigo
se encontraron acogidos y amados.
Que en nuestro quehacer cristiano
sepamos actuar del mismo modo.

Señor, seguirte supone
cambiar de nombre y de mentalidad.
Esto es lo que de verdad nos cuesta.
En el fondo nos gusta ser como somos
y pretendemos darte lecciones.

Señor, ser cristiano
es ser testigo de la Buena Nueva.
En los tiempos que vivimos
cuesta dar un mensaje de esperanza.
No permitas, Señor, apuntarnos al círculo
de los insatisfechos y murmuradores.

Señor, tú nos llamas a quien quieres y llamas
a los que nosotros no llamaríamos nunca.
Que seamos respetuosos
con las personas que creen sentir tu llamada
y que sepamos acogerlos sinceramente.

Señor, los matrimonios
también responden a tu llamada;
demasiadas veces lo olvidamos.
Que sientan tu presencia y nuestra compañía
cuando la situación económica o personal
hace tambalear su estabilidad.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Dios nos llama de mil maneras

La prontitud de los dos primeros discípulos en seguir a Jesús
impresiona y hasta nos hace sentir
bastante cobardes ante el seguimiento.

Cierto que lo dejaron todo y siguieron al Maestro,
pero no fue un arrebato de admiración
lo que cautivó a Andrés y a Pedro.
Seguro que llevaban mucho tiempo
intentando descifrar la llamada interior o algo más,
como la sintió Samuel.

Dios nos llama de mil maneras
y sabe esperar a que demos la respuesta adecuada.
Elí ayudó a Samuel y le descubrió el sentido de su vida.
Juan fue el intermediario para llevar a los dos discípulos a Jesús.
San Pablo da un paso más:
Todos nosotros damos gloria a Dios y le seguimos cuando,
actuamos como personas que
se saben imagen y presencia de Él en el mundo.

Vivir la propia vida en plenitud
es un modo sencillo y a la vez heroico de seguimiento.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
¡Déjame estar contigo!

Jesús,
son muchos los que me han hablado de ti
y he aprendido muchas cosas de ti;
he leído el Evangelio
y he comulgado con frecuencia;
pero aún te veo y te siento un poco lejano
y no te trato como a un verdadero amigo.

Mi fe es demasiado rutinaria
y te hablo más con la mente que con el corazón.

Por eso, no me llenas ni me motivas del todo.

El Evangelio de este domingo me cuestiona;
constato que lo que me falta es dedicar tiempo
para estar contigo sin prisas y escucharte.

Me hablas personalmente en el Evangelio,
me inspiras sentimientos de amor y fidelidad,
vienes a mí en la Eucaristía,
mis hermanos cristianos me invitan
a tomarme un tiempo para celebrar tu amor.
¡Hazme sensible a tu presencia!

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Aquí estoy, dispuesto a cumplir tu voluntad

Señor Jesús, te damos gracias
porque nos invitas a estar contigo,
a dialogar, a abrirte el corazón y compartir la amistad;
gracias porque invitas y no impones,
pero siempre estás dispuesto a recibirnos.

Haznos personas atentas a saber escuchar
y acoger tu palabra con corazón abierto,
y tan generosos que podamos decir:
“aquí estoy, dispuesto a cumplir tu voluntad”.

Haznos también capaces de contagiar la fe
a otras personas, comunicando lo que vivimos;
que en la Iglesia valoremos la relación fraterna
en que todos damos y recibimos de los demás,
compartiendo dones para enriquecimiento mutuo.

Señor Jesús, los primeros que te hallaron
te siguieron toda la vida:
que tu palabra llegue al corazón
de tantas personas que viven sin objetivos;
de los que impiden a sus hermanos
vivir y crecer con dignidad.

Que todos los que hemos podido conocerte
sepamos manifestar con palabras y gestos
quién somos y qué sentido tiene la vida,
sepamos decir que tú nos llenas el corazón
y que andar el camino de la vida a tu lado
nos ayuda a ser mejores y nos hace trabajar
por un mundo con más paz y más justicia.

Al empezar la semana de oración por la unidad
te pedimos que todos los que ya creemos en ti
nos consideremos hermanos
y miembros de la misma familia,
y nos dejemos guiar por tu Palabra.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Tu voluntad es ayudarme a crecer en el amor

Gracias porque me hablas discretamente,
en voz baja, porque tienes paciencia
y no impones, sino que sugieres,
inspiras, porque tu voluntad
no es someterme a tus dictados
sino ayudarme a crecer en el amor.

Por esto tengo que aprender a callar,
rebajar el griterío de mis pasiones,
egoísmos, obsesiones, que ahogan
tu voz serena, discreta, real.

Tú hablas en mi interior
y hablas en la realidad de las cosas
tal como son.
Si solamente te busco dentro de mí,
caeré en un intimismo engañoso.
Si sólo te busco fuera,
te confundiré con cualquier ideología.

Cuando se apagan los ruidos,
va creciendo la certeza de lo que esperas de mí.
Ya no necesito vivir en las nubes
o forzar las situaciones
sino decir que sí con constancia
al hermano que me pones delante
y al lugar en el mundo que me vas mostrando.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret